Y es que no solo de Florencia vive la Toscana… por ello hoy os traigo una nueva entrada sobre una ciudad de la que aparentemente todos hemos oído hablar pero de la que apenas sabemos nada… ¿acaso te viene a la mente algo distinto a su torre si te nombro la ciudad de Pisa? Pues sigue leyendo y te mostraré todos los rincones -de otra más- de las joyas toscanas.

Pisa es una de las grande ciudades que exiten en la región Toscana de Italia. Capital de la provincia del mismo nombre, no es quizá tan famosa que sus vecinas Florencia o Siena, pero no por ello es menos interesante visitar sus rincones, pasear por sus calles y disfrutar de su gastronomía. Os invito en esta ocasión a hacer una ruta más allá de la torre de su catedral y admirar sus palacios, plazas y edificaciones religiosas.

Para comenzar, vamos a ver en nuestros mapas todo lo que nos ofrece Pisa. Recordad que estos mapas los podéis utilizar siempre que queráis guardándolos entre los favoritos.

Cortada por el río Arno -el mismo que pasa por Florencia– la ciudad se divide en la zona Tramontana al norte y Mezzogiorno al sur. La antigua ciudad de Pisa fue conquistada por los florentinos en el año 1406 y el nombre de sus barrios viene desde aquella época: Santa María y San Francesco en Tramontana y Sant’Antonio y San Martino en Mezzogiorno.

Para comenzar nuestro viaje, vamos a recorrer la ciudad de Sur a Norte.

Cabe destacar que llegar a Pisa en coche y aparcar relativamente cerca del centro es sencillísimo, ya que tienes varios parking, como puedes ver en el mapa, que te dejan a unos minutos de los puntos más interesantes de la ciudad.

En nuestro caso, utilizamos el parking de la Piazza Vittorio Emanuele II, y al salir del cual, llegaréis a una de las zonas comerciales más relevantes de Pisa: compras y gastronomía os esperan en Corso Italia. Quizá es un buen momento para comer o tomar algo rápido antes de empezar a visitar esta maravillosa ciudad.

Si por el contrario, llegas por el norte, una buena opción es un parking descubierto situado en ANdrea Pisano y que también podrás ver en el mapa anterior.

Barrios de Sant’Antonio y San Martino

Ya en la salida del parking, podemos disfrutar de la bonita vista de esta plaza, diseñada en honor al reunificador de Italia; en los barrios de Sant’Antonio y San Martino, podemos disfrutar además, de otras bonitas plazas como piazza dei Grilletti o piazza Chiara Gambacorti, así como de iglesias como San Paolo a Ripa d’Arno o la chiesa di Santa Maria del Carmine. No obstante, hay dos imprescindibles en estos barrios que son por un lado, la fortaleza de Pisa, una de las grandes desconocidas junto con los jardines Scotto y la pequeña iglesia de Santa María della Spina.

El jardín o parque Scotto es una de las partes de la ciudad que más cambios ha sufrido en su historia. Desde la llegada de los florentinos en 1406, se decidió crear una ciudadela de la cual se conservan dos torres semicirculares y parte de la muralla medieval, pero que fue destruida por los pisanos insurrectos. En la segunda conquista florentina, se intentó crear una segunda ciudadela en forma de estrella, del que se ve un gran bastión sobre el río Arno. Mäs adelante, casi dos siglos más tarde, la fortaleza fue desmantelada casi en su totalidad para dar lugar a un palacio nobiliario, propiedad de Domenico Scotto y de ahí el nombre de sus jardines.

Antes de cruzar a Tramontana, no debemos pasar por alto la visita a la iglesia de Santa Maria della Spina, llamada así por la donación de una reliquia de la espina de la corona de Cristo. La fachada de este pequeño templo nos recordará a las catedrales de Siena u Orvieto tanto por su decoración como por lo llamativo de sus pináculos. Un dato muy curioso es que todo lo que veréis en la iglesia no ocupa su lugar original y por una sencilla razón: la anterior posición de la iglesia hacía que fuera muy susceptible a los daños por inundaciones del río Arno y el hundimiento del terreno, por lo que en el siglo XIX se decidió reconstruir toda la iglesia en una posición realzada, lo que supuso la pérdida de la sacristía y alguna escultura. No obstante, en el interior podréis disfrutar del altar, con las esculturas de la Virgen y el Niño, San Juan Bautista y San Pedro, así como varias pinturas en la contrafachada. Por desgracia la reliquia no se encuentra en esta iglesia y si tenéis interés por este tipo de objetos debéis dirigiros a la Iglesia de Santa Chiara.

Barrios de Santa María y San Francesco

Una vez terminemos la visita de esta iglesia, cruzaremos el Arno por el puente Solferino y entraremos de lleno en el barrio de Santa María, en la Tramontana.

Nada más cruzar el río, y si te encuentras con ganas de visitar uno de los mejor museos de la ciudad, deberás dirigirte hacia el Museo del Palacio Real, construido por los Medecis y corte de los Saboya. En él se alberga una gran muestra pictórica de las familias que lo han habitado con el paso del tiempo.

Si lo prefieres, puedes seguir nuestra travesía por el centro de la ciuidad y dirigirte hacia lo que fue la primera sede de la Universidad de Pisa, el Palazzo della Sapienza y que si continuamos por la vía de San Frediano y dei Cavalieri, llegaremos a una de las partes de la ciudad con mayor concentración de palacios: en cuestión de tres manzanas encontramos lo que supuso el intento de renovar el trazado de la ciudad por parte de Cosme I, intentando aunar en un solo cuerpo arquitectónico varias unidades anteriores. Ello supone que nos encontremos con el palazzo della Canonica, el Palazzo del Consiglio dei Dodici, el Palazzo dell’Orologio y el palazzo de la Carovana, formando la piazza dei Cavalieri. Toman especial interés en esta plaza estos dos últimos: el Palazzo dell’Orologio por el detalle del reloj instalado en su fachada, y por otro lado, el Palazzo de la Carovana, por lo interesante y rico decorado de su fachada.

Aprovechando la visita a esta plaza, es muy recomendable la visita a la iglesia dedicada a los caballeros de la Orden de Malta: Santo Steffano dei Cavalieri.

Piazza dei Miracoli – Conjunto catedralicio de Pisa

Una vez hemos terminado de disfrutar de una de las plazas más impresionantes de Pisa, toca el momento de dirigirnos hacia el punto más conocido de la ciudad: la catedral y sus alrededores.

Cuando llegas a la piazza dei Miracoli, quizá lo que más llama tu atención es la inmensidad del espacio. Tras estar paseando por callecitas más bien estrechas con edificio de tres y cuatro alturas, de repente te presentas ante una plaza adoquinada, con césped y edificios grandiosos y blancos.

Nos encontraremos en primer lugar la archiconocida torre de Pisa, que no es más que el campanario de la catedral, que al igual que en otras ciudades italianas, se construyó independiente del templo principal.

La torre comenzó a inclinarse prácticamente desde el inicio de su construcción, pero no fue hasta finales del sigo XIX cuando el gobierno italiano pidió ayuda para evitar su derrumbe. Para ello, se cerró al público y se estudiaron varias soluciones y tras una década de intervenciones, en 2011 volvió a reabrirse. Es una buena idea subir sus casi 300 escalones para ver unas buenas vistas de la ciudad de pisa, no obstante, en su interior no vas a encontrar nada que te llame la atención salvo la mirada al vacío: si tienes vértigo y eres un poco aprensivo, sáltate la cola y evita subir, ya que disfrutarás de una combinación de vértigo e inclinación que quizá no te sea agradable.

Respecto a su arquitecto, existe una gran controversia, ya que se construyó en varias etapas de riqueza alternas con guerras y crisis. Es gracias a estos lapsos de tiempo que el suelo se ha estabilizado cada vez que la torre se inclinaba, y es que no siempre se vencía hacia el mismo lado: en un primer tramo de su construcción se inclinó al norte, y una vez estabilizado, se construyó un segundo tramo coincidiendo con un periodo de bonanza. Este segundo tramo, se construyó con cierto ángulo respecto al primero para contrarrestar la inclinación, pero no provocó más que un nuevo movimiento en dirección sur. Inundaciones, excavaciones en su base y demás fechorías, han hecho de esta torre una superviviente a día de hoy.

Podéis continuar el paseo por la plaza y, una vez os hagáis la típica foto “sujetando la torre”, podéis acceder tanto a la catedral como al baptisterio.

El templo, dedicado a Santa María Asunta, es de estilo románico pisano, y ya en su época de construcción, fue elegido este lugar fuera de las murallas, que indicaría que no había miedo a sentirse atacados… lo que sería un constante en la edad media… El aspecto actual del templo es, como viene siendo normal, resultado de ampliaciones y reformas tras incendios y ataques. Del exterior cabe destacar sobre todo la riquísima decoración en mármoles de colores, aunque predomina el blanco como habréis visto nada mas llegar a la plaza. Cabe destacar la puerta de bronce, siendo esta una de las primeras fundidas en Italia, donde encontraremos escenas bíblicas así como referencias a la Virgen, el Niño y los Evangelistas.

¿Tenéis más tiempo? Pues visitad el interior. Disfrutad sobre todo del artesonado del techo, el mosaico del Cristo del altar y el ricamente decorado púlpito esculpido por Giovanni Pisano.

Una vez tenéis esta visita, podréis disfrutar tanto del baptisterio (en el interior la decoración es escasa, aunque podréis disfrutar de sus magníficas proporciones) e incluso del cementerio. que formó parte de un proyecto de iglesia, pero que quedó desestimado. En el cementerio encontraréis lápidas grecorromanas, frescos en las paredes, sarcófagos e incluso una pequeña capilla.

Si aún os quedan fuerzas, antes de abandonar esta bonita plaza, podréis encontrar restos de la muralla de Pisa, incluso alguna de sus puertas más célebres como son al puerta del León y la de Santa María, por la cual los nobles accedían al conjunto catedralicio.

Estoy seguro que te ha sorprendido cómo Pisa es mucho más que una torre inclinada por culpa de unos, otros y las circunstancias de un terreno inestable. ¡Espero que esto te anime a visitarla y descubrir todo lo que te ofrece!

 

Cómo llegar: por carretera, una vez cruzamos la frontera francesa por La Jonquera, seguimos por la A9 en Francia hasta Nimes y ahí nos desviamos a Salon-en-Provence por la A54 y por la A8. Continuamos por la misma hasta llegar a Italia y continuar por la E80 hasta Pisa. Total 1609 km-

Por avión podéis llegar fácilmente al propio aeropuerto de Pisa, Aeropuerto Galileo Galilei.

Si os sentís con muchas ganas, también puedes llegar en tren desde Madrid, previo transbordo en Barcelona y Génova.

Oficina de turimo:  piazza Duomo, 7, 56126, Pisa, Italia. www

Gastronomía imprescindible: sopas de pescado y alubias, trufa, queso pecorino y picci (pasta típica toscana).

 

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