Situado en el corazón de Sintra, el palacio fue construido como residencia de los alcaides moros de Lisboa. En 1147, debido a la conquista de Lisboa por Afonso Henriques, Sintra se rinde sin resistencia y el palacio pasa a ser propiedad y vivienda de los reyes portugueses hasta la implantación de la república en 1910. Es el único palacio que sobrevive de la Edad Media y su desarrollo fue posible a varias obras promovidas por D. Dinis, cuyos aposentos se situaban más al norte junto con la capilla, D.Joao I, que articuló entorno al patio central nuevas salas y mandó construir las cocinas, D. Manuel I que añadió la torre a la sala de los blasones y mandó construir el Ala Manuelina. Es éste último quien redecora el palacio con la azulejería existente hoy en día, dándole ese aire mudejar que aún conserva como consecuencia de las tradiciones artísticas musulmanas. Se consolidó como residencia de verano, época en la que el calor de la capital era asfixiante y como refugio de las recurrentes plagas de peste. En su interior, descubriremos colecciones de la Casa Real que se forma por mobiliario, tejidos , pintura y cerámica. La visita, comienza por la arcada gótica de acceso al terreiro, donde se celebraban justas medievales, y seguidamente accederemos a la Sala de los Cisnes, la mayor de todo el palacio, y que servía de sala de fiestas en época del monarca Manuel I, donde la danza, música y otras artes convivían a placer. Tras el terremoto del año 1755. la sala se reconstruyó a la antigua, según las instrucciones del rey D.José. En el patio central, encontraremos la Gruta de los Baños, decorada con azulejos y que esconde un ingenioso sistema de surtidores. Alrededor del mismo, se encuentran las dependencias del palacio de D.Joao: la Sala de las Urracas, llamada asi por la decoración del techo con este tipo de pájaro, constituye la primera antecámara privada. Le sigue el Cuarto de D.Sebastiao, recámada de dicho monarca, la Sala de las Sirenas, antiguo guardarropa real, la Sala Árabe, dormitorio de D.Joao y el Cuarto de los Huéspedes que servía de oratorio y vestidor. Después de pasar por el Patio de la Carraca y por la Sala de la Corona, con el escudo real, se llega al Patio de Diana, así llamado por la fuente renacentista. A través de la escalera, llegamos a la Sala de las Galeras, así llamada por su decoración de galeras y naos, y de ahí al Jardín del Príncipe, desde donde disfrutar de una bonita perspectiva  de la Sala de los Blasones y su antiguo palomar, anteriormente torre de La Meca. En la parte superior del palacio, en la Sala de los Blasones, aún se ven las marcas de los maestros pedreros, que dejaron sus siglas para el paso del tiempo. Lo más importante de esta sala es la heráldica del monarca D.Manuel I, coronadas con un dragón alado y en cúpula octavada, rodeada por las armas de sus hijos. y por debajo de los nobles portugueses. Por último destacar el solado de la estancia de D.Afonso VI, que murió aquí prisionero de su hermano y que constituye una verdadera alfombra cerámica, y justo en el nivel inferior, la capilla palatina, cuyo techo se ve decorado con la técnica de alfarje, cerámica alicatada y motivos de palomas y aves. Antes de salir, es imprescindible visitar las cocinas, precabidamente separadas del resto de palacio para evitar incendios. Observa sus chimeneas y disfruta de una cocina que aún hoy sigue en funcionamiento en aquellos eventos que se celebran en el palacio. Desde el año 1995, el conjunto ha sido declarado Patrimonio Mundial de la Humanidad.

  Acceso

Palácio Nacional de Sintra: Largo Rainha D. Amélia, 2710-616 Sintra Información en las Oficinas de Turismo del Ayuntamiento de Sintra en el centro de la villa y estación de ferrocarril.
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