Nos embarcamos, y nunca mejor dicho, en un vuelo a las Islas Canarias para descubrir uno de sus secretos mejor guardados. Secreto que ya han descubierto infinidad de europeos y, por supuesto, los propios canarios, que toman esta isla como lugar de vacaciones. Me estoy refiriendo a la isla de Fuerteventura (el título también ayudaba, ¿no?). ¡Vamos a descubrir la isla!

Es muy fácil llegar a Fuerteventura, con varios vuelos desde ciudades como Madrid, Sevilla o Bercelona, en apenas 2horas y 30 minutos estarás en la isla. Una vez allí, te recomiendo alquilarte un coche si piensas hacer algo de turismo. Si es la primera vez que viajas a la isla, te sorprenderá la cantidad de empresa de alquiler de coche que encontrarás. Yo os recomendaría Cicar, por ser una empresa de las islas, y por la infinidad de oficinas que tienen a lo largo y ancho de toda la isla.

¿Ya tenéis el coche? Párate a pensar… ¿qué tal el clima? Esos veintipocos grados que estás sintiendo son los que vas a tener acompañándote todo el día, ¿maravilloso? Pues si, pero no es lo único: esa brisa será tu fiel compañera de viaje. Cierto es que algún día puede ser más fuerte, pero a los que estamos acostumbrados al calor de la península, ¡nos parece deliciosa como poco!

Vamos a ver como siempre el recorrido que vamos a hacer por la isla… dependiendo de donde tengáis vuestro alojamiento, empezad por uno u otro lado. Si aún no tenéis alojamiento, quizá os sea de ayuda lo que os voy a contar.

¡Vamos allá!

Puerto del Rosario

Actual capital de la isla, llamada antiguamente Puerto de las Cabras, por la cantidad de cabras que llegaban a beber a sus abrevaderos. La ciudad no te va a sorprender, ya que no tiene un bonito casco antiguo ni atracciones llamativas, sin embargo, notarás un intento de convertirse en visita imprescindible del visitante de la isla. Si te gusta el arte callejero, merecerá la visita a la ciudad. Numerosas muestras de arte callejero te acompañarán en tu paseo. Además, al ser la capital, dispone de supermercados más variados que el resto de la isla, por si quiere aprovechar y hacer alguna compra más especial.

En Puerto del Rosario está el aeropuerto de Fuerteventura, por lo que es un lugar que verás tanto a tu ida como a tu vuelta.

Corralejo

Otra de las ciudades importantes de la isla, cabe destacar el gran espectáculo de neones y ofertas de ocio que nos presenta tanto el centro de la ciudad como la Avenida de Ntra Sra del Carmen, todo muy orientado al turista. No obstante, en el centro, tenemos calles como Iglesia, Galera o del Muelle y plazas como Félix Estévez o Patricio Calero, donde conviven casas tradicionales, con restaurantes vanguardistas, tradicionales y de cocina internacional: para todo gusto.

Si estás buscando playas infinitas, esta es una parada obligada. Al este de la ciudad nos encontramos con el Parque Natural de Corralejo: metros y metros de arena blanca y dunas que forman en su conjunto playas paradisíacas, de aguas cristalinas y con todos los servicios. Como curiosidad, la carretera que une Corralejo con el sur suele estar cortada en verano por las dunas que la invaden, pero tranquilos que hay más vías de acceso.

El Cotillo

Dejamos Corralejo y nos dirigimos al oeste hace el pequeño pueblo de Corralejo. Se trata de un pueblo marinero, que ha sabido combinar el turismo sin perder su esencia. Es por lo tanto un muy buen sitio para probar la gastronomía de la zona: ¡recomendable el calamar de El Cotillo! Pedidlo expresamente así, porque sino, es posible que sea un calamar de otra zona. Y dejaos recomendar por el pescado del día, seguro que os sorprende.

El centro del pueblo se sitúa en torno al pequeño puerto, centro de las festividades de la Virgen del Buen Viaje (finales de agosto) que sirve como reclamo a muchos vecinos de la isla. Encontrarás muchos restaurantes en esta zona.

Al sur del pueblo podrás encontrar un antiguo horno de cal, así como el llamado castillo del Tostón, una torre defensiva restaurada, cuyo interior podrás visitar, o disfrutar de una bonita puesta de sol. Cerca encontrarás las playas de El Cotillo, no obstante, en este caso, prefiero hablar de las playas del norte.

El norte es una zona más nueva, con algún que otro hotel y alojamientos turísticos. Encontramos en esta zona la playa de Los Lagos: una playa muy cerrada que con la marea parece un lago, por el agua que se queda hasta que sube el nivel de nuevo. Una playa familiar, también de aguas cristalinas y arenas blancas. Más al norte, siguiente la carretera, podréis llegar al faro del Tostón, disfrutar de sus vistas y visitar las también cercanas playas de los Charcos, que al igual que la anterior, se forman unos charcos con la bajada del nivel que hacen el baño más seguro para todas las edades.

La Oliva y Tindaya

Si seguimos por la carretera, descubriremos un paisaje fuera de la común. Se trata del Malpaís de la Arena, un espacio protegido que alberga el volcán de La Arena. Se trata de un área de interés geológico y arqueológico, por las cuevas encontradas con restos de cerámica y óseos. Se puede visitar accediendo a través de la vecina localidad de Villaverde.

Dejando este paisaje, y siguiendo la FV-10 llegaremos a la vecina localidad de La Oliva, donde podremos repostar y disfrutar de  La Casa de los Coroneles, antigua residencia del poder militar de la isla.

Importante es no dejar que el coche llegue a la reserva, ya que aunque las distancias son cortas, no en todas las localidades hay oportunidad de repostar.

Más al sur encontramos la pequeña localidad de Tindaya, donde destaca la montaña de mismo nombre, y que no es un volcán, sino materiales más duros que han aflorado por la erosión. También es una zona protegida y de gran interés arqueológico por los grabados rupestres que alberga.

Antigua

Llegamos a la localidad de Antigua, que constituyó un importante núcleo de población en el pasado, gracias a la fertilidad de sus campos, que propició la llegada de habitantes de toda la isla, aumentando así su importancia. No puedes irte de Antigua sin visitar la Iglesia de Nuestra Señora de Antigua, donde podrás ver un gran trabajo de artesonado así como el retablo barroco pintado con colores como verde y rosa. Igualmente recomendable es la biblioteca de la localidad, situada a escasos metros de la iglesia, y donde podrás disfrutar de la reconstrucción de una típica casa de época.

Betancuria

Ponemos rumbo ahora a la que fuera antigua capital de la isla y principal asentamiento de los normandos en su llegada a la isla. Fundada por Jean de Bethencourt y Gadifer de La Salle, en un movimiento de modestia, decidió el primero poner su apellido como nombre a la ciudad.

Antes de llegar a la ciudad, disfrutad desde el coche de las vistas que nos ofrece una de las carreteras más pintorescas de la isla. Llegados a un punto, os recomiendo una visita al mirador de Morro Velosa (gratuito) donde podéis hacer un alto en el camino, disfrutar de las vistas y adquirir algún producto típico de la zona, como alguna artesanía o queso majorero. Todos los beneficios van directamente a los artesanos, ¡muy importante apoyar estas iniciativas!

A la salida del mirador, que insisto no debéis perderos, encontraréis dos recientes estatuas de Guise y Ayose, reyes de la isla, que también ofrecen buenas vistas.

Bajando por la carretera, llegamos a Betancuria. La localidad está claramente dedicada para el turismo pero ¿es eso malo? Está todo muy cuidado y se agradece pasear por su calles con edificios blancos, llenos de flores y vegetación.

Imprescindible la Iglesia de Santa María Betancuria, primera catedral de las islas tras la creación del efímero Obispado de Fuerteventura. Vale la pena entrar, son sólo 1.50€ y podrás disfrutar de la maravilla de artesonado, su coro, los antiquísimos documentos que alberga o la excepcional decoración de la sacristía: un techo de madera ricamente decorado como en ningún otro sitio he visto. Como detalle, fijaos en el suelo… son todo tumbas, separadas por maderos y con suelo de piedra.

Una buena opción para comer y disfrutar de comida tradicional de la isla es el restaurante Valtarajal: una atención agradable, comida casera y fuera del circuito turístico.

Dejando el pueblo, comienza un tramo de carretera un tanto sinuosa, por lo que los acompañantes, que preparen las cámaras para fotografiar el entorno. Una buena opción para hacer fotos interesantes es el mirador de Las Peñitas. Seguramente encontraréis varios autobuses y coches así como mucha expectación desde el mirador.

Aquí encontramos las ardillas marroquíes, donde todo aquel turista que se precie, las alimentará, sin saber el grave perjuicio que suponen para la flora y cultivos de la zona. Por lo tanto, hacedlas fotografías, ¡pero no les deis de comer!

Vuelta al coche ¡y seguimos!

Ajuy

Llegamos Ajuy tras salir de la carretera que nos lleva de Betancuria a Pájara y recorrer algún kilómetro más. ¿Qué nos encontraremos en Ajuy? Pues ponte un calzado cómodo y te lo cuento.

En primer lugar, el pueblo está lleno de restaurantes, por lo que sería otra buena opción para tomar algo. Lo más llamativo de Ajuy son sus playas de arena volcánica: son negras. En contraste con el resto de las playas que hasta ahora hemos visto, estas playas llaman la atención por el color de su arena. No obstante, en Ajuy encontramos además de su singular playa, unas formaciones rocosas que parecen cuevas, y se han ganado el nombre de las “Cuevas de Ajuy”. Además, hay un sendero para llegar a ellas y disfrutar en el camino de un mirador y unos antiguos hornos de cal.

La Pared

Seguimos en nuestro viaje hacia el sur de la isla para continuar al pequeño pueblo surfero de La Pared. Hago especial hincapié en que es surfero por el ambiente del mismo: las tiendas, restaurantes y el look de algunos de los habitantes de la zona son el motivo de esta apreciación. En este punto, podemos disfrutar de la playa de La Pared o la del Viejo Rey, situadas en un bonito enclave, en el fondo de un barranco.

Costa Calma

Si lo que estáis buscando en una zona de sol y playa y compras, este es vuestro lugar. Infinidad de hoteles, apartamentos, centros comerciales y una playa anchísima de arena blanca pueden ser aquello que os alegre las vacaciones… ¿algo más? Pues si, y es que cerca de Costa Calma, en dirección sur antes de llegar a Jandía, hay un desvío hacia la Playa Risco el Paso, una playa incluso más bonita que la de Costa Calma, arenas infinitas y se te pierde la visión mirando a ambos lados. Buen acceso en coche, parquing cómodo y lugar para practicar windsurf, kite o simplemente disfrutar del paisaje.

Morro Jable

Nada o casi nada queda del pequeño pueblo pesquero que poco a poco se ha ido transformando en un polo de turismo. La parte más antigua la compone el puerto y las casas de los vecinos del pueblo mientras que la parte más moderna es una estampa más típica de Miami lleno de centro comerciales, neones, tiendas inmensas y grandes hoteles. Al igual que Costa Calma, si ésto es lo que buscas, estás de enhorabuena. Un punto muy a favor de Morro Jable es la cercanía a varios puntos de interés del Parque Natural de Jandía, por lo que os puede servir de base para el resto del viaje.

Cofete – Parque Natural Jandía

Abandonamos las carreteras como las conocemos comunmente y nos adentramos en el parque natural a través de pistas de tierra. El parque Natural Jandía comprende la mayor parte del sur de la isla. Es una zona montañosa, que ofrece unas vistas impresionantes, la que ocupa el extremo sudeste y una amplia zona arenosa blanca, que incluso contrasta con el resto del paisaje, en la zona noroeste.

En este caso, nos vamos a centrar en la zona montañosa, que si seguimos por las pistas podemos llegar a lugares como Puerto de la Cruz y disfrutar del faro Jandía o bien, dirigirnos por la pista norte a Cofete, haciendo parada obligada en el puerto de montaña y disfrutar de las vistas.

El pequeño pueblo de Cofete está situado en la ladera de la montaña y es un lugar para aquellos que quieren alejarse del resto de la isla. Cercano a Cofete, podéis visitar la misteriosa villa Winter, de la que se dice fue refugio de nazis una vez finalizada la Segunda Guerra Mundial. La vivienda es propiedad de la familia Winter y el sobrino de los cuidadores de la casa, os la enseñará por una propina. Las historias y leyendas que recorren este lugar, son dignas de ser vividas en esta visita. Para saber más de la casa Winter, pincha aquí.

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