Florencia…y sólo Florencia

Firenze, cuna del Renacimiento e imágen de la típica ciudad de dicha época, esconde entre sus calles y palacios, edificios y arte de valor incalculable.

¿Florencia? ¿Qué os parece? Vamos al lío… hoy os quiero escribir sobre una de las ciudades más bonitas que he visitado hasta el día de hoy. Se trata de la capital de la región Toscana, situada al norte de Italia, y sobre la cual dedicaremos una entrada más extensa más adelante.

En primer lugar, y antes de seguir hablando, quería dar las gracias por las lecturas que estoy recibiendo, poco a poco me seguís más, y es una sensación muy agradable, saber que escribes para que alguien invierta unos minutos en leerte.

Habréis oído hablar maravillas de esta ciudad y seguro que todas son verdad: desde sus edificios a sus calles, y la cantidad de arte que esconde, la tranquilidad de su río… y poco a poco vamos a desgranar la ciudad para mostrarla al viajero y disfrutar de ella.

Ante todo, indicar que nunca me ha sido posible visitar todos los museos y monumentos por completo, pero como siempre, os ofrezco mi visión para una excursión de quizá dos o tres días.

En primer lugar, ¿cómo llegamos? Muy sencillo, por avión al aeropuerto Amerigo Vespucci, situado muy cerca de la ciudad, aunque si venís desde otra ciudad italiana, podéis llegar a través del tren de alta velocidad, llegando a la estación, situada también muy cerca del centro de la ciudad. Deciros que también es fácil llegar en coche y estacionar si decidís hospedaros fuera del centro, por ejemplo, una buena opción serían los barrios de San Marco o San Lorenzo. El barrio de San Marco es más residencial y las calles son más anchas, siendo más fácil estacionar.

Sin entretenerme más, vamos a situar los principales barrios que encontramos en Florencia, que los he agrupado para que sea más fácil identificarlos.

Barrio Duomo – Uffizi

Este barrio es la esencia de Florencia; en él encontraremos los edificios que todos reconoceremos a simple vista como son Il Duomo, la piazza della Signoria, el palazzo Vecchio  y el ponte Vecchio. Se trata del centro histórico y la zona más cargada de historia, que se impregna en sus edificios, sus fachadas y en el trazado de sus calles. Hay diversas visitas obligadas y dependiendo de la hora a la que lleguéis, el primer sitio al que debéis ir nada más llegar a la ciudad. Si llegáis al atardecer, os recomendaría ir directamente al ponte Vecchio y admirar el atardecer y los colores que tintan la silueta de la ciudad desde aquí, si llegáis a media tarde, sin duda id a la piazza della Signoria, y disfrutaréis del ambiente más auténtico de la ciudad rodeados de música en directo, multitud de personas y un buen sitio para degustar un gelatto.

Cúpula Santa Maria dei Fiori, puertas del Baptisterio y campanile.

Como os decía anteriormente, uno de los puntos de partida para nuestra ruta, sería el llamado Duomo, en la plaza del Duomo. Se trata de la catedral de la ciudad, compuesta por el baptisterio, el campanario y el propio templo, todos ellos separados entre sí. Esta manera de ordenar los elementos que conforman el complejo religioso es algo muy habitual en la región y en la época renacentista. Hay varios puntos imprescindibles al visitar el Duomo: en el baptisterio, disfrutar de las puertas del paraíso de Ghiberti (se trata de una fiel réplica, la origina se encuentra en el museo dell’Opera del Duomo), así como, dentro del templo, la impresionante decoración de la cúpula y como no, las vistas desde la linterna de la famosa cúpula ideada por Brunelleschi, sin olvidaros de subir al campanile di Giotto y disfrutar también de las vistas.

Dentro del baptisterio de San Juan, encontraréis una decoración impresionante, en su parte superior, hay un mosaico de autoría no del todo concreta según los expertos, con varias escenas bíblicas y como figura principal el pantócrator. Además de las ya mencionadas puertas, donde como curiosidad, podréis ver el busto del propio Ghiberti, ¿lo encontraréis?

El templo en cuestión está ricamente decorado con piedras de la región en su parte exterior y es sobresaliente su cúpula, la cual se puede visitar y subir a la parte más alta exterior (muchos escalones, estrechos y posibilidad de vértigo, ¡aviso!, porque yo no subí). El interior es bastante austero, salvo por la decoración de la cúpula, realizada por Giorgio Vasari.

Por último, y este sí para todos los públicos, se trata de la subida al campanile: es estrecha, pero muy organizada y con paradas a varias alturas para quedarte en la que quieras. Mi consejo: la diferencia entre las vistas de la primera planta y de la última es pequeña, por lo que si no sois amigos de los sitios estrechos, quedaos en la primera, ya que la subida final no es para nada holgada.

Una vez que habéis visitado el Duomo, os recomiendo pasear por la plaza y si os apetece, en la parte posterior al templo, tenéis el museo dell’Opera del Duomo donde ver la puerta del paraíso (original); una vez terminamos aquí, dirigios, a través de la Via Calzaiuoli hasta la Piazza della Signoria. Mientras paseáis por esta calle, podréis encontrar tiendas, heladerías y muchas tiendas de guantes; es un producto muy típico de la ciudad y un buen regalo, de gran calidad, pero quizá con un precio un tanto elevado. Se trata de una de las calles más transitadas de la ciudad al conectar a su vez dos de los dos puntos más visitados de la misma.

Una vez lleguéis a la plaza de la Signoria, os encontraréis de repente con un espacio muy abierto, lleno de fuentes, esculturas y un gran palacio que se alza al cielo, el palazzo Vecchio, sede del antiguo gobierno de la ciudad. Prestad atención a todo lo que tenemos en esta plaza, porque hasta la más escondida escultura, está realizada con el mayor de los detalles. Os recomiendo muy encarecidamente visitar el interior del palazzo Vecchio, pero igual, pasad y disfrutad de la estatua escuestre de Cosimo Medici (Giambologna), la fontana del Nettuno (Ammannati y Giambologna), Hércules y Caco (Bandinelli) y otras tantas como al estatua de David (Miguel Ángel, se trata de una réplica) o la de Perseo con la cabeza de Medusa (Cellini).

Detalles del Palazzo della Signoria

Si finalmente decidís acceder al interior del Palazzo della Signoria o Vecchio, primero accederéis a un patio, de acceso público y gratuito, donde podréis disfrutar de la estructura interior del mismo, así como de la rica decoración de las columnas. Una vez accedéis al palacio, podréis ver grades tapices, grandes pinturas, esculturas y todo presidido por el escudo de los Medici. Impresionantes los techos, decoradísimos y la sala principal del palacio, decorada con tapices y gran cantidad de esculturas. Hay incluso lo que podríamos llamar una terraza, desde la que podemos ver vistas como las de la foto del lateral. También hay una llamativa colección de mapas antiguos de varios países con gran cantidad de detalles. Si os apetece, os recomiendo que lo visitéis de noche, solamente se puede acceder al patio inferior, pero también tiene cierta belleza iluminado en la noche.

Ponte Vecchio

Una vez hemos terminado en el palacio, llega el momento de trasladarnos hasta el Arno, el río que divide Florencia, para disfrutar del archiconocido Ponte Vecchio. En el paso desde la plaza de la Signoria hasta la orilla del río, pasaremos por el piazzalle degli Uffizi encontraremos el museo de la Galleria Uffizi que alberga una impresionante colección que fue propiedad de la familia de mecenas Medici, y que alberga pinturas, escultura, arqueología y donde podréis ver obras de Boticelli como el Nacimiento de Venus o La Primavera, entre otros. Si pensáis visitarlo, os aconsejo adquirir las entradas con antelación para evitar colas, así como para acceder a La Academia, que más adelante veremos. Llegados al río, si miráis a la derecha, ahí tendréis el ponte Vecchio, el antiguo puente que albergaba carnicerías, se ha convertido en una joyería por completo, donde los antiguos despachos de carne ofrecen infinidad de piezas de joyería a elevados precios, sólo al alcance de unos pocos; no obstante, como ver es gratis, pasead, ved las piezas y fijaos en los cierres, que aunque por fuera son sólo de madera, la seguridad del interior no tiene nombres.

Nos hemos saltado un punto importante en la ciudad, que podéis ver antes de dirigíos a la Galleria, y se trata del Bargello, construido como antiguo consistorio, de edificación robusta en piedra y que alberga el museo del mismo nombre con gran cantidad de obras escultóricas.

Oltrarno

Vistas desde Piazzale Michelangelo, palazzo Pitti y puerta de San Niccolò

Quizá os suene raro, ¿Oltrarno? Sencillo nombre…pensad que el río que divide Florencia se llama Arno…pues significa algo así como al otro lado del Arno. En esta zona, quizá la menos turística, encontramos la importantísima residencia de los Medici, el Palazzo Pitti, que por fuera, a pesar de su grandiosidad, es bastante regio, sin embargo, podéis disfrutar tanto de las exposiciones que alberga como de sus impresionantes jardines. Quizá sería un barrio magnífico para terminar el día; se trata de una zona no tan turística como la anterior y la tranquilidad de sus calles, pueden ser incluso reconfortantes. Podemos disfrutar tras la visita al Palazzo Pitti, de un paseo por la orilla del Arno, comprar algún recuerdo, o sentarnos en una de las terrazas a ver atardecer sobre el Ponte Vecchio. Será una buena zona incluso para cenar, pero olvidaros de restaurantes turísticos con la comida estándar…tenéis en la zona de San Niccoló, además de una de las antiguas puertas de la muralla, una zona de restauración típica de la ciudad donde se reúnen los ciudadanos de Florencia. Y si después de cenar os quedan fuerzas, o queréis bajar la cena, os recomiendo la subida al piazzale Michelangelo, una bonita plaza situada en la zona alta de una colina y al final de una ligera pendiente. Hay taxis, por lo que podéis usarlos, o utilizar vuestro coche, es fácil aparcar. Aquí encontraréis un marco estupendo para disfrutar de las vistas nocturnas de la ciudad, como en la foto que os comparto. Es una zona muy animada…con los inconvenientes que ello conlleva, como el consumo de alcohol y sus consecuencias. No es zona peligrosa, pero contad con eso. Las vistas merecen la pena sobre todo por la iluminación de la ciudad.

Santa María Novella

Se trata de un barrio situado el noroeste de la ciudad, muy comercial pero donde pasaremos poco tiempo. Si decidimos viajar en tren a Florencia, llegaremos a este barrio, ya que aquí se encuentra la estación central Firenze Santa Maria Novella, cogiendo el barrio de la iglesia homónima. Es una visita obligatoria, tanto sus jardines como su interior. Disfrutad de la fachada, de colores y formas tan típicas en la Toscana renacentista. En su interior tiene una gran colección de frescos muy bien conservados. Fijaos en la peculiaridad de la fachada y de la portada y las fachadas laterales y trasera, que carecen de revestimiento ornamental. Observad el campanario, a mi me pareció de los más bonitos, sin llegar nada tan ostentoso como el del Duomo.

Fortezza da Basso y Santa Maria Novella

Desde aquí viajaremos un poco al norte, y aunque no es un punto turístico, me llamó la atención la Fortezza da Basso, que se puede visitar, pero de escaso interés bajo mi punto de vista. Impresiona su construcción,  la forma de la ciudadela y la excepción de ser una construcción bélica o de defensa entre tanto museo y construcción civil y gran belleza.

Barrio San Marco – San Lorenzo

En este barrio, situado en el norte de la ciudad, encontraremos pequeñas joyas no tan masificadas como hemos visitado en el Duomo-Uffizi. Si queréis ir a lo esencial, no os podéis perder la Capilla Medeci en San Lorenzo y la archiconocida Galería de la Academia en San Marcos, para la cual os recomiendo adquirir entradas en venta anticipada: quizá unos euros más caras, pero que os ahorraréis en la espera, y así disfrutar, entre otros, del David de Miguel Ángel. Si por el contrario, os apetece perderos un poco, os recomiendo encarecidamente en Mercado Central, en la zona este de San Lorenzo, donde podréis disfrutar de un gran mercado cerrado y a su vez, infinidad de puestos en el exterior donde venden de todo.

Aquí me gustaría trasladaros una preocupación que una de las personas que vendía nos relató: se trata de la venta de imitaciones de piezas de cristal de Murano, un proceso artesanal y muy cuidado y que la introducción de imitaciones crea una competencia desleal. Si os apetece un recuerdo, haceos con uno único e inimitable, rechazad imitaciones, pero no sólo en Florencia, sino en cualquier parte del mundo.

Capilla Medicis y Museo San Marco

Dejando a un lado el momento paternalista, volvemos a nuestro recorrido por los barrios, y una vez hayáis paseado y comprado (o no) por el mercado central, dirigíos a la capilla Medeci y disfrutad del interior. El exterior no os da idea alguna de lo que podéis ver en interior, una recargada decoración en mármol, insignias de la familia y cantidad de esculturas y pinturas, la bóveda ricamente decorada y un claro estilo renacentista influenciado por los patrones clásicos será lo que os aborde de esa capilla donde se encuentran los restos de la familia más famosa y poderosa de Florencia. En la zona tenéis otras construcciones de tipo religioso como la Basilica de San Lorenzo, Santa Maria Maggiore o las dos Chiesa de San Giovannino degli Scolopi Chiesa de San Giovannino dei Cavalieri, quizá menos interesantes desde el punto de vista turístico, pero que si disponéis de tiempo, os invito a explorar.

Pasando a San Marco, parada obligatorio la Academia como ya os comenté, pero además, podéis disfrutar del museo de San Marco, importante pinacoteca, así como el museo Arqueológico Nacional o el Museo degli Strumenti Musicali.

Barrio Santa Croce

Santa Croce

Llegamos a la última parada y más oriental. Recibe el nombre de la imponente Basilica di Santa Croce di Firenze, así como de su plaza. Se trata del principal punto de interés de la zona y que muchos confunden con Santa María Novella…nada que ver, es más grande y majestuosa y se encuentra en una plaza preciosa, con edificios no muy altos y similares en construcción lo que hace de este un rincón armonioso y perfecto para disfrutar de una parada en sus restaurantes o bares. Por las tardes suele ser una zona tranquila en la que disfrutar de un merecido descanso.

Todo esto es Florencia…una mezcla de arquitectura civil y eclesiástica, mucho arte y rincones para perderse.

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