Y el viaje llega a su fin. Terminamos nuestra ruta por alguno (que no todos) de los rincones más maravillosos que nos ofrece Aragón. En esta ocasión pasaremos del pirineo oscense a la comarca de las Cinco Villas, terminando en la capital de la misma. 

Si recordáis, la última vez que escribí sobre Aragón, habíamos llegado a Canfranc y por desgracia no pudimos disfrutar del interior de la estación ferroviaria. Os recomiendo visitarla si tenéis pensado pasar por la zona, pero ¡aseguraos de reservar la visita!

Esta vez partimos desde Canfranc para disfrutar de una de las comarcas más septentrionales de la provincia de Zaragoza, la comarca de las Cinco Villas. Haremos una especial parada en Sos del Rey Católico, ¿me acompañas?

Si partimos desde Canfranc hacia el sur, cabe destacar el embalse de Yesa, producido por el río Aragón, y en el cual podemos disfrutar de un remanso de naturaleza a su paso. Si no queremos parar aquí, podemos dirigirnos a nuestro primer destino…

Sos del Rey Católico

Conocido simplemente como Sos hasta 1925, la población de Sos nos recibirá con el esplendor de un pasado glorioso que vio nacer a uno de los padres del estado moderno, Fernando  el católico.

Sos pertenece a la red de «Los Pueblos más bonitos de España» y razones le sobran para ello. 

 Comenzaremos nuestra ruta por Sos en la plaza de la Hispanidad, frente al palacio de los Sada, actual oficina de turismo de Sos. En este palacio fue acogida doña Juana, para dar a luz a Fernando el Católico, ya que quiso que el futuro heredero naciera en tierras Aragonesas. El palacio se puede visitar y sirve como centro de interpretación de Fernando el Católico, y es parte de una visita guiada, por lo que si os interesa conocer Sos de esta manera, os lo recomiendo encarecidamente. Sino, siempre os podéis servir de esta web para conocer la villa.

Desde esta plaza, visitaremos la judería de Sos, o el barrio alto. Aquí podremos disfrutar de sus estrechas calles, su arquitectura peculiar e intentar descubrir qué casas fueron habitadas por judíos y cuales no. Conforme vamos recorriendo las calles de la judería encontraremos varias edificaciones en las que en las portadas veremos el hueco que utilizaban para guardar la mezuzah, un pergamino que contenía dos versículos de la torá adherido a la jamba derecha de la puerta. Con el decreto de expulsión, muchos de ellos migraron al vecino reino de Navarra, portando con ellos este objeto y dejando el hueco que en las fotografías podréis apreciar. No todas las casas de la judería tienen este hueco, lo cual tampoco implica que no lo tengan aún escondido. Una construcción típica de la judería es la casa que podemos apreciar en la plaza de la Sartén, considerada el centro de la judería.

Saliendo de la judería, nos vamos a dirigir a la portada de la Reina, una de las entradas de la muralla de la ciudad. Esta entrada consta de una esbelta torre con matacán, que servía para defender su entrada y cuenta además con inscripciones de la Guerra de Independencia.

Nos adentramos de nuevo al interior de la muralla y por la calle Juana II de Aragón llegamos a la plaza de la Villa, donde encontramos el Ayuntamiendo de la Villa. De estilo renacentista es sede del actual ayuntamiento. Cabe destacar el escudo de la ciudad en la portada de la entrada y el típico suelo de canto rodado de las casa nobles en el patio interior.

 En la misma plaza encontramos el soportal del mercado.  Lugar que se concibió para la localización fija del mercado semanal. Como curiosidad, en uno de los laterales de los arcos encontraréis una hendidura resultado de afilar los cuchillos de carniceros del mercado. Otra curiosidad es el hueco que queda entre los dos arcos y que se utilizaba para tomar como referencia la medida de vara aragonesa o jaquesa y que servía para control de medidas.

Por último, y sin salir tampoco de la plaza de la villa, nos queda otro de los grandes edificios, lo que es el actual colegio de la villa Isidoro Gil de Jaz, donde comenzó su educación el ministro homónimo durante el reinado de Carlos III, impulsor de las escuelas Pías en Sos para los niños, en el solar de su propia vivienda.

Dirigiéndonos hacia el norte y girando por la calle del Pino, accederemos a la lonja de la villa, actual biblioteca y antiguo lugar de reunión del concejo de la villa. En el exterior de la lonja, en la zona de arcos, encontraréis unos agujeros en la sillería que servían de nevera para guardar hielo y conservar así los alimentos.

Continuamos hacia el norte de la villa para llegar a una de las joyas mejor guardadas de la villa, la iglesia de San Esteban, situada junto al castillo. La iglesia está compuesta por el templo en sí, la cripta y el claustro. El acceso al templo se hace a través de una impresionante portada románica, deteriorada por acción de viento y agua y protegida a su vez por el pórtico construido en el siglo XVI. La parte más importante del conjunto se encuentra en la cripta de Santa maría del Perdón, donde se conserva unas magníficas pinturas murales del siglo XI. Otros puntos destacables son la pila bautismal, el cristo  románico, la sillería del coro o el órgano rococó, mucho más moderno. Esta es una visita que, sin duda, no podéis eludir en vuestra estancia en Sos.

Cercano a la iglesia tenemos restos del castillo y muralla. Desde aquí tendremos unas privilegiadas vistas del antiguo vecino reino de Navarra. Podéis acceder a parte del castillo por el norte, en la zona más cercana al parador, y ahí también podréis disfrutar de paños de la muralla que aún se mantienen intactos.

Volviendo hacia el centro de la villa, nos encontraremos con el palacio de los Español de Niño, antigua escuela femenina, donde las hermanas de la Caridad impartían una educación inicial. Actualmente es un centro de varios usos, pero si tenéis oportunidad de visitarlo, disfrutad con el mosaico de canto rodado que decora el interior.

Con esta visita exprés, podríamos dar por conocido Sos, aunque hay más puntos interesantes alrededor, como toda la Sierra de Leyre, el despoblado de Añués o el monasterio de Valentuñana.

Uncastillo

La villa de Uncastillo es toda una sorpresa por la cantidad de patrimonio que alberga: desde época romana hasta castillos e iglesias de varias etapas artísticas hacen de este lugar otro de los imprescindibles de la región.

Los restos romanos de Los Bañales, datan de época imperial y son restos de una antigua ciudad, de los cuales sabemos poco más.

 Respecto a las iglesias y ermitas de la villa, cabe destacar la iglesia de San Julián, que alberga un mural pintado con influencia bizantina, lo que le hace casi único en toda España, Santa María la Mayor, de la que destacar su portada románica, o la iglesia de San Andrés.

La villa posee dos fortificaciones, haciendo caso omiso a su nombre: ambos datan del siglo XI y uno se encuentra en la propia villa y otro a las afueras, junto a la ermita de santa Quiteria. Es fácil entender la necesidad de proteccion y vigilancia de la zona dada la cercanía del reino de Navarra.

Sádaba

A pocos kilómetros de Uncastillo, nos encontramos con la villa de Sádaba. Tranquila y con una edificación popular de piedra característica de la zona, hacen que pasear por el centro sea un viaje al pasado y para disfrutar del entorno. Y vigilando todo el conjunto el impresionante castillo de Sádaba.

El castillo, construido en el bajo medievo se puede visitar contactando con el ayuntamiento y su oficina de turismo. En él encontraremos siete imponentes torres y por el contrario, escasos elementos defensivos, más allá del grosor de sus paredes y las almenas con saeteros rasgados.

Si no habéis comido, Sádaba es un buen lugar para disfrutar de la cocina de la zona o de algún restaurante más arriesgado de cocina contemporánea

Ejea de los Caballeros

Como punto final de nuestro viaje, llegamos a Ejea de los Caballeros, capital de las Cinco VIllas y centro comercial y neurálgico de la comarca.

Es un buen lugar para hacer compras, disfrutar de la restauración de la zona o visitar alguno de sus rincones. Destacamos de Ejea la iglesia fortaleza de San Sanvador, donde nos llamará la atención la torre almenada que cumplia doble función, algo tan típico en zonas fronterizas como las que estamos recorriendo.  En su interior encontraremos varias retablos y capillas con interesantes ejemplos de arte del renacimiento español, aunque el templo, en su conjunto, es de origen románico que ha ido evolucionando en varias reformas y ampliaciones hasta la mezcla de estilos que encontramos hoy en dia.

 

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