Y volvemos a las tierras de Aragón para continuar con nuestro viaje, esta vez en la provincia de Huesca, donde recorreremos el norte de la provincia, atravesando una de las zonas más verdes de la misma. Con esta entrega, nos quedamos a un paso de finalizar este largo viaje. ¡Acompáñanos y te seguiremos mostrando todo lo que oculta Aragón!

Comenzaremos esta entrega en la localidad de Alquézar y terminaremos en el Pirineo, disfrutando de Canfranc y los atractivos que nos ofrece. Debemos destacar, no solo la belleza o relevancia de los pueblos y ciudades que os muestro aquí, sino todo el entorno… es una verdadera maravilla poder parar en cualquier localización y disfrutar de un río, una montaña o unas vistas a cada cual más impresionantes. ¡Adelante!

Loarre

Dejamos la localidad de Alquézar y nos ponemos rumbo noroeste hacia Loarre. Esta pequeña poblicación es importante por el castillo que alberga en su término municipal. Quizá se trate de uno de los castillos más cinematográficos por las veces que ha sido escenario de películas. Hablamos del impresionante castillo de Loarre.

Quizá una de las vistas más bonitas del castillo la tengáis por la carretera que os lleva al mismo. Indicar que tiene un aparcamiento excelente y servicios que hacen su visita más agradable, como audioguía, cafetería, tienda de regalos… Importante es que consultéis los horarios de visita y que no tengáis prisa alguna en recorrer el interior del castillo: disfruta de sus murallas, y el pasiaje que desde ellas puedes disfrutar.

Presta atención a la escalera, con tres calzadas y que cruza por debajo de la iglesia. A medio camino hacia el final de la escalera, encontrarás el acceso a la cripta de Santa Quiteria, con bonitos detalles y tallas como la de la Virgen del Castillo o San Pedro, patrón de la iglesia del castillo.

Ahora sí, al final de la escalera podrás acceder a la iglesia de San Pedro, de una sola nave, debido a lo complicado de la orografía, pero de una belleza inigulable. Fíjate sobre todo en los capiteles de las columnas, todos distintos y ricamente decorados, así como en la cúpula, que a pesar de tener una sola nave, se sitúa en lo que podría ser un hipotético crucero.

Es el momento de subir al patio y visitar el resto de dependencias, como la zona destinada a los monjes, la zona de la armería o la torre de la reina, desde la que disfrutar de unas elevadas vistas.

Murillo de Gállego

Nos adentramos ahora en el valle del río Gállego, con su azules aguas procedentes del deshielo y que en sí, son parte de una bonita excursión que bien merece la pena planear.

No obstante, la parada en Murillo de Gállego, que bien podría ser a las afueras del mismo, está motivada por la aparición de los mallos de Riglo en su proximidad. Podrías visitar Riglos directamente, pero desde la distancia se contemplan mejor.

Los mallos se provocan como consecuencia de la sedimentación de areniscas y cantos rodados que junto a la erosión del agua, dan lugar a las impresionantes chimeneas tan apreciadas por los escaladores.

Real monasterio de San Juan de la Peña

Escondido bajo el monte Oroel, en sus laderas, nos encontramos el pequeño pero simbólico monasterio de San Juan de la Peña. Dentro de un conjunto artístico-histórico que recoge tanto la belleza del paisaje y la naturaleza, como de esta construcción.

El real monasterior de San Juan de la Peña, es real por albergar las tumbas de los primeros reyes del reino de Aragón. El pequeño monasterio es solo una parte de lo que un día fue, ya que hay estructuras que se han perdido, no obstante, una visita nos ayudará a entender el esplendor del románico en la zona, la peculiaridad de la construcción y la importancia de la misma.

La visita la podemos completar por un paseo por el bosque cercano, una visita al monasterio nuevo o a la vecina localidad de Santa Cruz de la Serós.

¡Mucha atención a los horarios de visita! El aparcamiento no es sencillo, hay alguna plaza cercana al monasterio pero una vez se llenan, te mandan aparcar en el monasterio nuevo y, o bajas andando o coges un minibús que hace el trayecto.

Jaca

Y llegamos a Jaca, una buena opción para alojarnos o para hacer un alto en el camino y disfrutar de sus callejas y restaurantes. Muy de moda en la ciudad los pinchos, existen también restaurantes más tradicionales que nos ofrecen platos típicos de la zona como sus buenas carnes y pescados, caracoles o dulces variados.

Jaca es una ciudad ideal para dar un paseo, descubrir su robusta catedral, de estilo románico o disfrutar de la ciudadela y el parque que la rodea.

Canfranc

Muchos de vosotros seguro que conocéis Canfranc por ser un destino turístico de referencia en deportes de invierno.

Pues si estamos en verano, tampoco olvideis visitar esta precioso enclave cercano a la frontera con Francia y reservar una visita para la Estación Internacional de Canfranc.

Esta estación de tren, que unía ambos países, tuvo un pasado de mayor esplendor que el que ahora podrás ver, no obstante, la belleza del enclave y de su construcción, la hacen protagonista de una excursión muy apetecible.

Y puede ser tan apetecible como difícil visitarla, ya que los pases se acaban muy pronto y es necesario reservar con mucha antelación.

Aún así, si llegas hasta aquí y no la puedes visitar, ¡no serás el único! El que te escribe tampoco pudo visitarla, pero puedes aprovechar para visitar el entorno, disfrutar de las vistas de los Pirineos y poner un punto y seguido en tu aventura.

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