Burdeos, mucho más que un color

Burdeos no es sólo vino, ni sólo un color…es una urbe maravillosa, llena de contrastes, monumental y que ha permanecido a la sombra de otras grandes ciudades francesas hasta que fue proclamada patrimonio mundial por la UNESCO.

Por supuesto que es una buena escusa para disfrutar del vino, pero si el jugo de Baco no es vuestra elección, aquí os traigo otras muchas razones por las que hacer una escapada a Burdeos.

Encontraremos en Burdeos zonas muy distintas, desde las pequeñas callejuelas del centro a las grandes explanadas y parques, todas muy distintas entre sí, pero cuya combinación os hará descubrir una ciudad impresionante.

Como de costumbre, en el mapa, con varias capas, podréis encontrar desde qué ver, dónde aparcar o zonas de compras y restauración.

Vamos a tomar como un buen punto de partida para conocer lo que nos ofrece esta ciudad la Place Gambetta, muy céntrica y situada en zona donde es fácil aparcar, para aquellos que lleguéis en coche.

Torre Pey Berland y entrada principal de la catedral de Saint André.

Como en muchas de las ciudades francesas, existe una plaza dedicada a este ministro francés. Se trata de una plaza que, aunque rodeada por tráfico y bastante ruidosa, en su interior es un verdadero oasis, con infinidad de especies vegetales y árboles, que hacen de ella un buen lugar para descansar…pero no estamos cansados, ¡porque acabamos de empezar! A escasos metro de la plaza encontraremos la Porte Dijoux, una antigua entrada al oeste de ciudad, pero que en verdad es solamente una reconstrucción de los años 1750.

Lateral e interior de la catedral de Saint André

Seguiremos nuestro tour por la Rue des Remparts hasta llega a la rue de l’Hotel de Ville, donde nos encontraremos en primer lugar con el ayuntamiento, el palacio Rohan y justo enfrente podremos disfrutar de la catedral de la ciudad, dedicada a San Andrés, la cathédrale Saint-André de Bourdeaux y su campanario, construido anexo, que es más conocido como la torre Pey-Berland, construido así para albergar unas campanas de tal tamaño que el templo podría haber sufrido daños en caso de haberlas albergado. Respecto a la construcción de la catedral, podréis observar como los torreones más altos están en el lateral y no en la parte frontal, como es costumbre. En su exterior destaca el marcado estilo gótico: los pináculos y contrafuertes que esconden vidrieras, que llenan el sobrio interior de luminosidad. Prestadle especial atención a la arcada de la puerta principal y su rica decoración. Importante también si no sufrís de vértigo, subir a la parte más alta de la torre Pey-Berland, por unos 6€…precios franceses, ya sabéis…

Grosse cloche

Siguiendo por la Rue d’Alsace-et-Lorraine hasta Rue Saint James, llegaremos a uno de los pocos monumentos civiles de la edad media en la ciudad: la Grosse Cloche; se trata de una de las puertas de la ciudad, que también ha sufrido varias remodelaciones con el paso del tiempo. Llama la atención su campana, que servía para informar a los ciudadanos de las horas, los días e incluso las fiestas e incendios. Cabe destacar el reloj, que se incluyó a finales de la década de 1750. Como curiosidad, desde el año 2016, las campanas de la puerta se hacen sonar cinco veces al año: el día de año nuevo, 8 de mayo, el 14 de julio -día de la República-, 28 de agosto -liberación de Burdeos- y el 11 de noviembre -armisticio de 1918.

Saint Michel

Para continuar nuestro recorrido, nos dirigiremos a la basílica de Saint Michel, a través del Cours de Victor Hugo y la rue del Faures. Os daréis cuenta que hemos llegado a nuestro destino por la gran plaza y la amplitud que presenta. Nos encontraremos el campanario, el quinto más alto de toda Francia, culminado por San Miguel. Si queréis tomas buenas fotografías de la portada de la basílica, visitadla por la mañana, antes que la inmensa sombra del campanario la cubra de oscuridad. En la plaza de la basílica encontraréis buenos sitios para sentaros a descansar y tomar algo, esta zona es lo que Montmatre a París…una zona más bohemia y donde se instala un gran mercado al aire libre periódicamente.

Porte Bourgogne

Terminada nuestra visita a esta zona de la ciudad, vamos a dirigirnos ahora al Quai de la Grave, a la orilla del Garona. Contemplad el río…¡es inmenso! Y no sólo por su caudal, sino por su anchura. Esta zona es una zona de gran densidad de tráfico, aún así, antes de cruzar a la acera más cercada al río, visitaremos la porte de Bourgogne, que marcaba la antigua entrada a la ciudad en la ruta hacia Paris.

Ponte Pierre

Se trata de una puerta de estilo neoclásico sin más mérito arquitectónico…por lo que la podemos pasar rapidito…cruzamos de acera y llegaremos al pont de Pierre, puente planificado bajo el mandato de Napoleón pero construido bajo la restauración borbónica. Se trata de un puente de diecisiete arcos, igual que el número de letras de Napoleón Bonaparte y que supuso un gran reto para los ingenieros, sobre todo por la fortísima corriente del Garona a su paso por la ciudad.

Continuando por la orilla del río, divisaremos otra de las puertas de Burdeos, la porte Cailhau. Se trata de una reconstrucción del siglo XIV de una puerta que suponía la principal entrada a la ciudad desde el puerto, y que a su vez se situaba entre los dos principales ríos afluentes del Garona en  Burdeos: Peugue y Dèveze (subterráneos en su paso por la ciudad). Esta torre tenía un fuerte carácter defensivo, tanto por las ofensas que podrían llegar desde el puerto, como por las posible revueltas dentro de la ciudad. Seguimos al norte por la orilla del río, y disfrutaremos de la renovada imagen de la ciudad en este punto: unos jardines que estarán seguro llenos de ciudadanos disfrutando del buen tiempo, y si lo visitáis de noche, la postal perfecta, iluminados de una manera perfecta y con un fondo irrepetible: llegamos a la place de la Bourse; llamada así por el antiguo palacio de la bolsa. Disfrutad de las vistas, del ambiente, de los edificios, del río…y muy recomendable volver al anochecer… Es el sitio de Burdeos al que hay que ir a sentarse y respirar, relajarse… no voy a escribir más de esta zona, pero es obligatorio visitarlo. Seguiremos por la rue Fernand Philippart hasta llegar a la place du Parlement. Buena plaza para disfrutar de la típica construcción bordelesa así como buena zona para comer, cenar o parar a descansar. Rodeando la plaza tenéis infinidad de locales para todos los gustos.

¿Cansados? Seguro que no. Nuestra siguiente parada está muy cerca, el teatro de la ópera, para lo que, podemos ir hasta el río y coger luego la rue de Chapeau-Rouge.

Comedie

El edificio es inmenso y puede visitarse su interior así como disfrutar de alguna de las puestas en escena que nos ofrecen. Por último, vamos a dirigirnos al gran parque o Place des Quinconces, donde admirar el monumento a los girondinos, una inmensa fuente y buen sitio para descansar, aunque si os queda un último aliento, para descansar y disfrutar de la vegetación y tranquilidad, os recomiendo ir al parque público (Jardin public) situado en cours de Verdun.

Esplanade des Quinconces

Una curiosidad…en esta ciudad tenemos la calle comercial peatonal más larga de toda Europa: rue Sainte Catherine, más de 1 kilómetro de tiendas.

Si precisáis más información sobre las opciones enológicas que ofrece la ciudad, os animo a navegar en la web y disfrutar del buen vino.

Por último, os recomiendo visitar la zona de la Borse de noche y en especial disfrutar del Mirroir d’eau, una atracción de agua para disfruto de los más pequeños. Se trata de una zona muy bonita para relajarse de noche, con iluminación tenue, a la orilla del río…recomendable.