Esta entrada de una de las que compone la entrada «Recuerdos de Lisboa» en la que podrás consultar todos los detalles de mi visita a la capital lusa. También encontrarás entradas adicionales para completar la información.

Camino al Atlántico… es la expresión que mejor define el barrio de Belém. Su vida gira entorno al Tajo, en el que el agua dulce se mezcla con el agua salada del océano.

Y así, nuestra visita tendrá como acompañante al eterno Tajo.

Si hay dos cosas que nos vienen a la mente al pensar en Belém, son sus pasteles y su torre. Pero es verdad que esta zona nos ofrece mucho más como son sus inmensos jardines y parques, conventos, zonas de ocio…

¿Te apetece descubrir Belém al completo?

 

Como es obvio, vamos a comenzar nuestra visita por la famosa torre, que en el pasado no fue más que una torre defensiva. Ha sido remodelada en varias ocasiones a causa de los daños sufridos y hoy en día es uno de los puntos más importantes de Belém. Su foso se inunda por las aguas del Tajo, lo que le puede dar un aspecto distinto dependiendo del día y hora de la visita. Podéis entrar y subir a su parta alta, pero es cierto que no es donde se encuentran las vistas más espectaculares de la zona.

La zona está repleta de patinadores y artistas callejeros, seguro que encuentras algún plan alternativo a los que te cuento. 

Como os decía, hay más que pasteles y la famosa torre. Algo mucho más moderno es el Monumento a los Descubridores, donde podéis descubrir grandes personalidades portugueses que tanto beneficiarion en general con sus descubrimientos tanto en América como en el propio Portugal. Dentro de este monumento, además de un museo y centro de interpretación, podéis aprovechar para subir a la azotea y ahí si, disfrutar de las vistas que nos ofrece. Además, hay un ascensor para subir, por lo que es apto para todos los públicos. Desde aquí tendréis una magnífica vista del puente 25 de Abril, el Goldengate portugués.

Sube a la parte más alta del parque y disfruta de las vistas.

¿Cansado de tanta visita? Pues quizá es hora de reponer fuerzas en la pastelería Pasteis de Belém, que desde 1837 ofrecen este pastelito, único en toda lisboa y cuya receta es secreta, a pesar de las imitaciones que surgen por todos rincones de la ciudad. Espolvoreados con azúcar glass y acompañados de un café, o bien para llevar, son una delicia que no puedes dejar de probar.

Recuerda que solo los pasteles de esta pastelería son los verdaderos Pasteles de Belém.

Y por supuesto, un imprescindible y visita obligada es el impresionante monasterio de los Jerónimos de Belém. Disfruta de su fachada y de su interior, que son impactantes por su arquitectura como por su decoración, pero antes, infórmate de los horarios de actos religiosos, ya que mientras que está celebrándose alguno, no podrás entrar como turista.

Si quieres saber más del monasterio, te recomiendo que visites esta entrada para conocer más detalles.

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