Viaje al condado de Kent: Canterbury

Esta vez nos volvemos british y cruzamos a las islas británicas, más concretamente a Inglaterra, para conocer la ciudad de Canterbury, muy cerca de Londres, y que podremos visitar en una excursión de un día tranquilamente.

La ciudad de Canterbury, al sureste de Londres, pertenece al condado de Kent, famoso por albergar varios de los pueblos más bonitos de Inglaterra así como otras atracciones como un parque de atracciones vintage, la casa de Ana Bolena o el universo de Dickens, no obstante, no nos centraremos en todas estas atracciones.

Llegar a Canterbury es relativamente sencillo, ya que existe conexión ferroviaria entre Londres y la ciudad, y por carretera no os llevará más de hora y media, además gracias a la multitud de aparcamiento que ofrece la ciudad, aparcar no será un problema.

Canterbury y el río Stour

Ciudad de cuento, típica del sureste inglés y del condado de Kent. A pesar de ser una ciudad de tamaño medio, aún encierra en su interior y en las orillas del río que la cruza, el Stour, una zona de casa típicas de la campiña, jardines repletos de colores y la catedral más importante para los anglicanos.

Cabe destacar en nuestra visita a Caterbury, la catedral,  de estilo gótico y muy distinta a las grande catedrales católicas.


Catedral de Canterbury

La catedral de Canterbury, o formalmente Cathedral and Metropolitical Church of Christ at Canterbury, es además de cabeza de la diócesis de Canterbury, sede de la iglesia anglicana, y cuyo arzobispo es a la vez , por tanto, líder de la misma.

Aunque fue fundada por San Agustín, se ha descubierto en sus cimientos restos de una antigua iglesia dedicada a San Salvador, ha  sufrido diversas ampliaciones, reconstrucciones así como anexos, como el monasterio con periodos en los que no ha tenido actividad alguna.

La catedral esconde oscuros secretos como cuatro asesinatos sufridos en su interior de cuatro arzobispos, el más conocido de ellos Thomas Becket, asesinado por unos guardias tras una discusión con el rey Enrique II, al que unos guardias oyeron por causalidad decir “¿Quién me librará de este sacerdote indiscreto?” y unos guardias cumplieron su deseo decapitándolo el 29 de diciembre de 1170 y haciendo de Canterbury centro de peregrinación tras su canonización en la ruta de Londres a Winchester.

De estilo marcadamente gótico, cabe destacar la torre central de estilo normando y que alberga la campana más antigua de la catedral: la campana Harry, que aún hoy en día toca 100 veces a las 8.55pm como recordatorio del antiguo toque de queda de la ciudad. Como curiosidad, esta catedral es la más larga de las catedrales medievales con sus 60 metros de longitud en la nave central.

Dentro de la catedral, podremos visitar la cripta, una de las más grande, donde destaca la tumba del Príncipe Negro, hijo mayor de Eduardo III,  apodado así por el temor que le procesaban sus enemigos. Igualmente, podremos ver las tumbas de Enrique IV y su esposa, únicos monarcas enterrados en la catedral.

Llama la atención la puerta de entrada al recinto catedralicio, construida en honor a la victoria de la Guerra de los Cien Años.

A destacar por supuesto el amplio claustro, del mas puro estilo gótico, y el antiguo monasterio.

En la entrada al recinto catedralicio tendréis la opción de las diferentes tipos de visitas, guiadas o no, y los horarios de las mismas en caso que os apetezca.

Una vez que abandonemos el la catedral, os aconsejo dar un paseo por los jardines traseros, muy cuidado como buen jardín inglés.

Una vez que abandonemos el recinto, os recomiendo visitar algunas de las tiendas de productos típicos, básicamente té, galletas y chocolates, que encontraréis entorno al memorial a la guerra de Canterbury y en Mercery Lane hasta High street.


Hight street se ha convertido en la calle comercial por antonomasia de la ciudad, no obstante, no son precisamente productos ni cocina típica de la región lo que encontraremos en esta zona. Por otro lado, encontraréis casas típicas con las vigas de madera vistas así como tejados de pizarra que le dan un toque muy pintoresco.

Si por el contrario, seguís de frente por St Margaret’s Street y Castle Street, llegaréis hasta las ruinas del castillo de Canterbury y las murallas de la ciudad. La verdad que el castillo tendréis que echarle imaginación, ya que las ruinas son pocas y ayudan poco a ver elucidar su época de mayor esplendor. Respecto a los restos de la muralla, lo mejor es dirigirse a Worth Gate para ver una de las entradas de la ciudad y desde ahí, al parquet Dane Jonh, donde podréis ver varios metros de muralla e incluso pasear por encima de la misma.

Si os apetece descansar un poco y relajaros, os recomiendo caminar hasta Westgate Gardens, parque situado junto a otra de las antiguas puertas de la ciudad. Se trata de un bonito y tranquilo parque a las orillas del Stour.

¿Respecto a la comida? Pues os recomendaría alejaros de las zonas más turísticas, como High Street, encontraréis pequeños restaurantes donde el trato y la comida es buen, así como el precio, sin caer en las tentaciones de un restaurante de una gran cadena, que ya sabéis con lo que os vais a encontrar. En cualquiera de las calles que salen desde High Street hacia el castillo (Stour St, Church Ln, St. Margaret’s St y Castel St), encontraréis varios restaurantes en los que disfrutar de una comida relajada y en un ambiente cercano.

Descubriendo Aragón(I): de Madrid a Teruel

Las comarcas del sur de Aragón resultan todo un descubrimiento para aquél que se adentra en sus carreteras, pueblos y ciudades. La denominada toscana española, guarda similitudes con aquella región italiana en cuando al paisaje. En esta entrada, os presento la primera parte de nuestra entrada “Descubriendo Aragón

Si aún no os habéis animado a descubrir la preciosa comunidad de Aragón, estoy seguro que tras la lectura de esta entrada, vuestras ganas aumentarán. Os traigo parte de uno de los recorridos que hace poco he realizado, y espero que os guste…por cierto, como podréis intuir por el título, habrán segundas y terceras partes.

Para empezar, os traigo la ruta que veremos en la entrada:

Esta ruta, vamos a dividirla en varias partes, que poco a poco os iré mostrando. En esta primera, vamos a hacer un pequeño recorrido desde Molina de Aragón, en Guadalajara, hasta la ciudad de Teruel. Cierto es que el encabezado quizá os de lugar a confusión, pero la mayor parte de nuestro viaje se va a centrar en la comunidad de Aragón, a pesar de disfrutar de pequeñas incursiones a provincias limítrofes.

Molina de Aragón

La llegada a Molina de Aragón está presidida tanto por la silueta del castillo como por la torre de Aragón, que fue una antigua fortificación árabe construida sobre un castro celtíbero. Tanto en castillo como la torre se pueden visitar, e incluso existía un túnel que conectaba ambos edificio, hoy derruido. Es muy fácil acceder en coche y recorrer las murallas de y torreones.

Castillo de Molina de Aragón

Por desgracia, tiene poco más que visitar hoy en día, pero sólo la vista desde lejos, impresiona. Si os apetece, también tenéis un bonito puente romano que cruza el río Gallo, y así podéis disfrutar de un tranquilo paseo por este bonito pueblo alcarreño.

Gea de Albarracín

En esta pequeña localidad de la provincia de Teruel, y antes de llegar a Albarracín, los amantes de la ingeniería romana podrán disfrutar del acueducto que transportaba agua entre Albarracín, Gea de Albarracín y Cella; tres localidades unidas por un acueducto muy distinto a lo que estamos acostumbrados a ver, como por ejemplo el de Segovia o Lisboa. Éste acueducto está excavado en piedra, tiene partes al aire libre y partes que discurren excavadas en la montaña, y que es fácil detectar por las ventanas que se tallaron en la piedra. Se puede visitar en su mayoría, aunque hay tramos que por seguridad están cerrados. Además, tenéis un centro de interpretación donde os hablarán de toda la historia de este acueducto.

Albarracín

Llegamos a uno de los puntos álgidos de la ruta que hoy os presento. Se trata de la preciosa localidad de Albarracín; parada en el tiempo en un enclave de ensueño, entre la montaña y acariciada por el río Guadalaviar, con calles estrechas y que ascienden hasta la parte alta del pueblo. Considerado como uno de los pueblos más bonitos de España, una vez lo visitas tienes más que claro el motivo de este apelativo.

Catedral de San Salvador, Albarracín
Plaza Mayor de Albarracín

En primer lugar, es muy fácil llegar y aparcar, gracias al inmenso aparcamiento que encontramos en la orilla del río. Cierto es que tienes que subir alguna que otra cuesta, pero es muy agradable la recompensa que obtienes. Una vez que has subido la calle Cuesta de Teruel, llegarás a la Plaza Mayor, porticada es uno de sus laterales y con un bonito mirador. Desde aquí, podrás planear el resto de la visita. Puedes empezar por disfrutar de la gastronomía en los locales de la plaza, o adquirir alguna de las piezas tanto de artesanía como de productos típicos de la zona. Si decidís comenzar la visita, os recomiendo visitar en primer lugar la fundación Santa María de Albarracín, lugar imprescindible para organizar vuestra visita así como si deseáis una visita guiada incluyendo la catedral de San Salvador, cuya restauración ha finalizado recientemente. Se trata de una pequeña catedral donde destaca tanto las bóvedas del altar como el propio altar, una impresionante pieza dorada recién restaurada. Otro de los puntos a destacar de Albarracín es su muralla, entre la que podéis pasear tranquilamente…pero, ¡preparaos para sudar la camiseta! Los grandes desniveles hacen que el camino de sea precisamente un sendero de rosas. Si no os apetece este plan podéis disfrutar de una bonita panorámica de las murallas desde el mirador situado a los pies de la entrada de la catedral. No sólo disfrutaréis de preciosas vistas de las murallas, sino del cañón del río y las laderas de las montañas cercanas. Por último y nos menos importante, os recomiendo visitar los alrededores del alcázar o castillo de Albarracín: situado en la parte más alta del pueblo y rodeado por el río es un buen lugar donde poner punto y final a nuestra visita a este pintoresco pueblo.

Por supuesto os recomiendo como siempre, pasear por las calles, seguro que encontraréis rincones que os trasmitirán sensaciones especiales y que guardaréis en el fondo de vuestra memoria.

Panorámica de Albarracín

Teruel

Por fin llegamos a la capital de la provincia, Teruel. Esa gran desconocida, pero llena de vida y rincones para disfrutar de tu estancia en la ciudad. Teruel, pequeña y mudéjar, te ofrece puntos en los que disfrutar de su pasado así como su constante vista hacia el futuro. Puntos a destacar, y que no os podéis perder, son por supuesto, la conocida plaza del Torico, especial por la noche, gracias a la iluminación instalada en el suelo. Podréis ver cómo el pequeño toro se levanta orgulloso ante la vista de todos los turolenses y visitantes, como imagen de la ciudad.

Torre del Salvador y torre de San Martín

Cerca de la plaza, podréis disfrutar de dos torres singulares, como son la de la iglesia del Salvador y la de San Martín, de gran similitud entre sí, y que constituyen dos torres de iglesias muy similares de minaretes árabes, con la particularidad que en su base existe el paso de la calle, dejando el paso libre. Más hacia el norte, encontraréis el acueducto, que fecha de los años 1550 aproximadamente, y que se construyó para mejorar el abastecimiento de agua a la ciudad. De vuelta hacia el centro de la ciudad, podréis visitar la catedral de Santa María de Mediavilla, de un característico estilo mudéjar, algo muy escaso en la arquitectura religiosa española. Muy importantes a destacar en la catedral son la techumbre, donde las vigas están ricamente decoradas y con colores originales de su construcción gracias a la protección que le ofreció un techo construido posteriormente, además de la torre de un excepcional mudéjar y el cimborrio de la cúpula, todo ello Patrimonio de la Humanidad proclamado por la UNESCO, al igual que todo el conjunto histórico de la ciudad.

Catedral de Teruel

Cercana a la plaza del Torico, tenéis el conjunto del mausoleo de los amantes de Teruel, compuesto por la iglesia de San Pedro, que supone el más antiguo exponente del arte mudéjar en Teruel, en especial su torre, así como su claustro, siendo uno de los pocos de este estilo arquitectónico.

Podréis disfrutar de la tumba de los Amantes, dentro del mausoleo que se les construyó.  Si no conocéis la historia, os invito a leer más del tema, pero en resumen sería algo así:

Chico pobre se enamora de chica rica, pero padre de chica rica no quiere que se case con chico pobre, así que chico pobre le pido esperar cinco años para acumular riquezas luchando por tierra y mar. Pasan cinco años y chico pobre no aparece, por lo que padre de chica rica, le casa con chico rico, pero en la noche de bodas, chico pobre aparece y le dice a chica rica que le bese, que sino muere, pero chica rica se niega, por no faltar a su marido. Entonces chico pobre muere y marido de chica rica despierta, y deciden trasladar el cadáver a casa de padre de chica rica; en el velatorio de chico pobre, chica rica se arrepiente de no haberle besado, y besa el cadáver, cayendo muerta. Es su marido quien pide que se les entierre juntos

Después de tanta historia y arte, os recomiendo visitar el paseo del Óvalo, que es una de las zonas de restauración de la ciudad, con terrazas y bonitas vistas al valle del Turia.

Llegados a este punto, tomaremos un alto en el camino, para seguir más adelante con nuestra ruta por Aragón y alrededores.

De paseo por Bélgica: Brujas y Gante

Gante y Brujas

Ciudades de encanto, Gante y Brujas son un destino perfecto para un puente o incluso para un poco más, una semana será más que suficiente para descubrir dos  puntos emblemáticos de Flandes.

Brujas, ciudad Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO

La ciudad de Brujas es la capital de la provincia de Flandes Occidental. Se trata de una ciudad de cuento, como muchos habréis podido comprobar, y como otros tanto soñáis en con hacerlo.
Descubrir la ciudad es un verdadero placer, no sólo por la belleza que guarda en su interior, entre sus calles y callejones, sino por lo agradable de su geografía y su gente.
Es cierto que se trata de una ciudad muy turística, pero se ha sabido conservar la esencia a la vez que el proceso de modernización y “acoso” del turista ha entrado por sus diversas puertas amuralladas, -sí, tiene puertas, pero no murallas, ya no quedan restos de la misma.
Os invito a un paseo por Brujas, desde la comodidad de vuestro ordenador, tablet o teléfono… y espero que os sirva de empujón para lanzaros a la aventura e id a visitarla.
Llegar a Brujas es muy sencillo y fácil, si venís en avión o tren, la estación está prácticamente en las puertas de la ciudad antigua y en un paseo estás en el centro, pero si llegas en coche, la situación es un poco distinta, existen parking por la zona, pero a veces restringen el tráfico, por lo que os recomiendo aparcar en una zona fuera de la ciudad antigua y dar un paseo. Es una ciudad muy plana y por eso es agradable caminar por ella. ¡Un consejo! Cuidado con las bicicletas, están por todos sitios…no sólo tenéis que admirar la belleza de la ciudad, sino los carriles bici, que están muy transitados.
Os adjunto como siempre un mapa con los sitios más reseñables de Brujas, pero insisto, sólo son unas recomendaciones y, como en otras ciudades, lo mejor es andas y descubrir esos secretos que para cada uno son especiales, que te hacen sentir algo extraño cuando te encuentras allí.

 En primer lugar, veréis unos puntos que si los unimos, parecen trazar una parte de una elipse que rodea la ciudad, esos puntos más externos son las puertas de la ciudad, coincidiendo el que más al sur se sitúa con una torre de almacenamiento de pólvora. No os va a sorprender ninguna de ellas, sin embargo, si pasais por alguna, si que os dará una idea sobre lo fortificada que se encontraba la ciudad. Siguiendo el sentido de las agujas del reloj y empezando por las 14:00h, son las puertas de Kruispoort, Gentpoort, la torre Poertoren, Smedenpoort y Ezelpoort.

San Salvador y campanario de Brujas

Ya dentro de la ciudad, os recomiendo empezar la visita por la catedral de San Salvador, se sitúa en la plaza del mismo nombre, llena de tiendas y restaurantes. La catedral, de estilo gótico, se puede visita por dentro y a destacar, además de las vidrieras, varios tapices así como el impresionante altar de mármol. También alberga varias urnas relicarios ricamente decoradas.
Quizá para viajeros como yo, la arquitectura en catedrales y basílicas en Bélgica es más sobria o sencilla que en países como Francia, España o Italia, no obstante, tienen elementos, como por ejemplo los tapices que os indiqué anteriormente, que no son tan comunes entre los templos del sur de Europa.

Plaza del mercado o Markt, puente de piedra.

Una vez hemos visitado la catedral, si seguimos por Steenstraat, llegaremos a la maravillosa plaza del mercado de Brujas…con sus turistas, bicicletas, caballos y sin fin de comercios… Haced un ejercicio visual e intentad eliminar todo eso de la vista…¿qué? Sin palabras…fijaos en las casa, con su coloridas fachadas, el palacio provincial… y el impresionante campanario: de torre de madera de un mercado, a una de las torres más bellas de Bélgica, que alberga un carrillón de nada más y nada menos que algo  más de 27 toneladas…¡y aún en uso! Este es uno de los mejores puntos para entrar en el cuento de la ciudad, y dejarse llevar. Por cierto, a campanario se puede subir y las vistas, os podéis imaginar que son impresionantes. Si andamos un poco más nos encontraremos con el palacio de la provincia, con su preciosa fachada gótica, sus pináculos y esa arquitectura tan característica que nos encontraremos por todo el país.

En esta plaza tenéis uno de los muchos museos que ofrece la ciudad de Brujas, y en esta ocasión está dedicado a Dalí, totalmente recomendable si tenéis tiempo y os gusta su obra. Se trata del Belfort Brugge.

Casas a la orilla de uno de los canales

Ahora, vamos a caminar un poco y de paso, si os gustan las patatas fritas, podréis visitar el museo de la patata frita…sí, va en serio… un museo completo dedicado a este manjar, con la historia de la patata frita, utensilios y por supuesto, una barra de patatas fritas para disfrutar. ¡Un apunte! Fuera de España se les llama comúnmente french fries, para que no os despistéis (el museo se encuentra en Vlamingstraat 33). No obstante, sería una visita secundaria o recomendable si viajais con niños, sino, os recomiendo que sigáis la calle y una vez llegueis a Kortewinkel, la sigáis y así caminareis en paralelo al canal…para mi, es una de las calle más mágicas de Brujas, o la también conocida como Venecia del norte. Si os fijáis en las casa de la otra orilla ¿no os imagináis allí pasando el día? Me parece que tienen una situación privilegiada dentro de esta preciosa ciudad.

Lonja de los Burgueses y plaza de Jan van Eyckplein.

Si camináis hasta el final, llegaréis a Spiegelrei y os habréis encontrado con pocos turistas seguramente… una vez aquí, seguid el canal y os encontrareis en un recodo la plaza de Jan Van Eyck y la lonja de los burgueses o Poortersloge, antigua lonja donde los mercaderes de la ciudad se reunían con los extranjeros para hacer negocios.

Vamos a seguir por el paseo, y yo os recomendaría seguir el agua… Spinolarei, Verversdijk y Hoogstraat para llegar al Burg, o plaza del Ayuntamiento, que en verdad está situada junto a la plaza del Mercado. Aquí tenemos, el edificio por antonomasia, el ayuntamiento, muy similar en construcción al palacio de la provincia, el museo Brugse Vrije, del cual destacaremos una ricamente decorada chimenea, y la basílica de la Santa Sangre, muy pequeñita y escondida en un rincón de la plaza, pero que cuya decoración interior es tan rica que te sorprenderá.

Basílica de la Santa Sangre.

Como podréis imaginar, su nombre proviene porque en su interior guardan un relicario con una ampolla que contiene en su interior una muestra de tejido con la sangre de Jesucristo.

Por último, pero no menos importante, vamos a dirigirnos ahora, desde la plaza del mercado por Wollestraat, a la zona de Dijver, donde se encuentran numerosos embarcaderos, típicas tiendas de chocolate que hay que probar, gofres y sin fín de productos típicos… y avanzando entre tanta caloría llegaremos a la iglesia de Nuestra Señora, con la torre más alta de toda la ciudad y una madonna del mismísimo Miguel Ángel. Una iglesia construida sobre los restos de una anterior románica. Personalmente más bonito el entorno que el interior, pero ya se sabe que sobre gustos no hay nada escrito.

Embarcadero cercano al puente de San Bonifacio.

Por último, y para descansar, en la parte trasera de la iglesia tenemos el parque de Arenshof y el puente de Bonifacio, que aunque de aspecto antiguo, data del siglo XX, aunque juntos hacen un entorno ideal para descansar antes de dirigirnos a nuestro próximo destino: Gante.

 

Gante, la ciudad del río Lys

Saliendo de Brujas dirección sureste llegaremos a la ciudad de Gante.  Tendrás una sensación mucho más cosmopolita que en Brujas, que por el contrario tiene ese aire medieval que tanto nos gusta a algunos.

Al igual que en Brujas, llegar a Gante es facilísimo, está muy bien comunicada y posee zonas de parking para los que solemos viajar en coche en las que es fácil aparcar, incluso en zonas cercanas al centro.Al igual que en Brujas, ¡cuidado con las bicicletas! Están también por todas partes y a esto, hay que sumarle el tranvía…parece toda una aventura, por lo que os recomiendo estar atentos a tanto tráfico. A pesar de ello, es una ciudad tranquila, llena de rincones para descansar y disfrutar de su grandiosidad.

Castillo de los Condes y orillas del río Lys.
Lo primero que os llamará la atención es la cantidad de torres y campanarios y el gris de las piedras de los edificios que a su vez contrastan con los ladrillos de edificios como las antiguas lonjas o mercados.
A pesar de lo grande de la ciudad, la visita la podemos hacer más pausada en cuanto a monumentos me refiero, y podremos disfrutar de otro tipo de ocio, como el gastronómico, ya que la ciudad está repleta de restaurantes de todo tipo.
Podemos comenzar la visita en Gante por su castillo, el castillo de los Condes, casi intacto desde su construcción, se pueden visitar diversas salas del mismo, y admirar su impresionante sistema defensivo. Cruzando el río Lys, por cualquiera de sus orillas, nos encontraremos con un antiguo almacén de carnes, reconvertido en mercado y zona de restauración, donde podemos degustar cualquiera de sus platos, o tomar una copa en la tarde-noche, incluso en una de sus terrazas a orillas del río. Cruzando el Lys nuevamente por el Grasbrug, uno de los puentes que lo cruzan y caminando al sur por Korenlei, llegaremos a la iglesia de San Miguel, impresionante por fuera. Por dentro, bastante sobria y ha sufrido tantos incendios, que tiene un bajo nivel de interés para el turista, por lo que os recomiendo disfrutar del exterior y cruzar de nuevo el río por el puente de San Miguel.
Ayuntamiento de Gante

Llegaremos así a una de las plazas más animadas de la ciudad, rodeada a su vez de edificio del más típico estilo flamenco, llenos de comercio y vida: se trata de la plaza Korenmarkt. Aquí encontraremos una más de las impresionantes iglesias de Gante, la iglesia de San Nicolás. Impresionante por su tamaño y el de sus vidrieras. Del interior destacaría la linterna del crucero y la sensación de solidez que produce la piedra con la que está construida. A la salida nos encontraremos, al igual que en Brujas, con el impresionante campanario  y la antigua lonja de paños. Edificios preciosos por fuera, y junto a ellos, encontraréis el también impresionante Ayuntamiento, otro bonito ejemplo de arquitectura gótica-flamenca.

San Miguel, lonjas, callejón de los grafittis y puerta del Castillo de los Condes.

Siguiendo en este conjunto de plazas, encontramos por último la catedral de San Bavón, que parecen haberlas dispuesto en línea (San Miguel, San Nicolás y San Bravo). Impresionante por fuera y por donde donde podréis encontrar obras pictóricas de varios maestros flamencos, sus llamativas vidrieras así como elementos barrocos de decoración.

Por último y no menos importante, tenemos el curioso castillo de Gerardo el Diablo, más pequeño que el de los condes y que alberga en su interior oficinas, pero que igualmente podemos visitar su cripta, y sobre todo su entorno, en la orilla del río Escalda. Impresionante si de noche os animáis a dar una vuelta nocturna por la ciudad. ¿El porqué se este nombre? Nada misterioso, la familia a la que pertenecía era la de un caballero que llamaban Gerardo, apodado “el diablo”.

Existen otros mucho sitios para visitar en Gante, ya depende del tiempo que tengáis disponible y vuestros intereses.

San Nicolás, campanario de Gante y catedral de San Bavón.

Por supuesto, no podéis dejar de probar los chocolates y cervezas, tanto en Brujas como en Gante.

Orillas del Lys, vista nocturna.

Espero haberos entretenido un rato, y si os gusta, estaré más que encantado que lo difundáis o que me dejéis un comentario.

 Os espero por las redes sociales.
Hasta pronto, viajeros.

Burdeos, mucho más que un color

Burdeos no es sólo vino, ni sólo un color…es una urbe maravillosa, llena de contrastes, monumental y que ha permanecido a la sombra de otras grandes ciudades francesas hasta que fue proclamada patrimonio mundial por la UNESCO.

Por supuesto que es una buena escusa para disfrutar del vino, pero si el jugo de Baco no es vuestra elección, aquí os traigo otras muchas razones por las que hacer una escapada a Burdeos.

Encontraremos en Burdeos zonas muy distintas, desde las pequeñas callejuelas del centro a las grandes explanadas y parques, todas muy distintas entre sí, pero cuya combinación os hará descubrir una ciudad impresionante.

Como de costumbre, en el mapa, con varias capas, podréis encontrar desde qué ver, dónde aparcar o zonas de compras y restauración.

Vamos a tomar como un buen punto de partida para conocer lo que nos ofrece esta ciudad la Place Gambetta, muy céntrica y situada en zona donde es fácil aparcar, para aquellos que lleguéis en coche.

Torre Pey Berland y entrada principal de la catedral de Saint André.

Como en muchas de las ciudades francesas, existe una plaza dedicada a este ministro francés. Se trata de una plaza que, aunque rodeada por tráfico y bastante ruidosa, en su interior es un verdadero oasis, con infinidad de especies vegetales y árboles, que hacen de ella un buen lugar para descansar…pero no estamos cansados, ¡porque acabamos de empezar! A escasos metro de la plaza encontraremos la Porte Dijoux, una antigua entrada al oeste de ciudad, pero que en verdad es solamente una reconstrucción de los años 1750.

Lateral e interior de la catedral de Saint André

Seguiremos nuestro tour por la Rue des Remparts hasta llega a la rue de l’Hotel de Ville, donde nos encontraremos en primer lugar con el ayuntamiento, el palacio Rohan y justo enfrente podremos disfrutar de la catedral de la ciudad, dedicada a San Andrés, la cathédrale Saint-André de Bourdeaux y su campanario, construido anexo, que es más conocido como la torre Pey-Berland, construido así para albergar unas campanas de tal tamaño que el templo podría haber sufrido daños en caso de haberlas albergado. Respecto a la construcción de la catedral, podréis observar como los torreones más altos están en el lateral y no en la parte frontal, como es costumbre. En su exterior destaca el marcado estilo gótico: los pináculos y contrafuertes que esconden vidrieras, que llenan el sobrio interior de luminosidad. Prestadle especial atención a la arcada de la puerta principal y su rica decoración. Importante también si no sufrís de vértigo, subir a la parte más alta de la torre Pey-Berland, por unos 6€…precios franceses, ya sabéis…

Grosse cloche

Siguiendo por la Rue d’Alsace-et-Lorraine hasta Rue Saint James, llegaremos a uno de los pocos monumentos civiles de la edad media en la ciudad: la Grosse Cloche; se trata de una de las puertas de la ciudad, que también ha sufrido varias remodelaciones con el paso del tiempo. Llama la atención su campana, que servía para informar a los ciudadanos de las horas, los días e incluso las fiestas e incendios. Cabe destacar el reloj, que se incluyó a finales de la década de 1750. Como curiosidad, desde el año 2016, las campanas de la puerta se hacen sonar cinco veces al año: el día de año nuevo, 8 de mayo, el 14 de julio -día de la República-, 28 de agosto -liberación de Burdeos- y el 11 de noviembre -armisticio de 1918.

Saint Michel

Para continuar nuestro recorrido, nos dirigiremos a la basílica de Saint Michel, a través del Cours de Victor Hugo y la rue del Faures. Os daréis cuenta que hemos llegado a nuestro destino por la gran plaza y la amplitud que presenta. Nos encontraremos el campanario, el quinto más alto de toda Francia, culminado por San Miguel. Si queréis tomas buenas fotografías de la portada de la basílica, visitadla por la mañana, antes que la inmensa sombra del campanario la cubra de oscuridad. En la plaza de la basílica encontraréis buenos sitios para sentaros a descansar y tomar algo, esta zona es lo que Montmatre a París…una zona más bohemia y donde se instala un gran mercado al aire libre periódicamente.

Porte Bourgogne

Terminada nuestra visita a esta zona de la ciudad, vamos a dirigirnos ahora al Quai de la Grave, a la orilla del Garona. Contemplad el río…¡es inmenso! Y no sólo por su caudal, sino por su anchura. Esta zona es una zona de gran densidad de tráfico, aún así, antes de cruzar a la acera más cercada al río, visitaremos la porte de Bourgogne, que marcaba la antigua entrada a la ciudad en la ruta hacia Paris.

Ponte Pierre

Se trata de una puerta de estilo neoclásico sin más mérito arquitectónico…por lo que la podemos pasar rapidito…cruzamos de acera y llegaremos al pont de Pierre, puente planificado bajo el mandato de Napoleón pero construido bajo la restauración borbónica. Se trata de un puente de diecisiete arcos, igual que el número de letras de Napoleón Bonaparte y que supuso un gran reto para los ingenieros, sobre todo por la fortísima corriente del Garona a su paso por la ciudad.

Continuando por la orilla del río, divisaremos otra de las puertas de Burdeos, la porte Cailhau. Se trata de una reconstrucción del siglo XIV de una puerta que suponía la principal entrada a la ciudad desde el puerto, y que a su vez se situaba entre los dos principales ríos afluentes del Garona en  Burdeos: Peugue y Dèveze (subterráneos en su paso por la ciudad). Esta torre tenía un fuerte carácter defensivo, tanto por las ofensas que podrían llegar desde el puerto, como por las posible revueltas dentro de la ciudad. Seguimos al norte por la orilla del río, y disfrutaremos de la renovada imagen de la ciudad en este punto: unos jardines que estarán seguro llenos de ciudadanos disfrutando del buen tiempo, y si lo visitáis de noche, la postal perfecta, iluminados de una manera perfecta y con un fondo irrepetible: llegamos a la place de la Bourse; llamada así por el antiguo palacio de la bolsa. Disfrutad de las vistas, del ambiente, de los edificios, del río…y muy recomendable volver al anochecer… Es el sitio de Burdeos al que hay que ir a sentarse y respirar, relajarse… no voy a escribir más de esta zona, pero es obligatorio visitarlo. Seguiremos por la rue Fernand Philippart hasta llegar a la place du Parlement. Buena plaza para disfrutar de la típica construcción bordelesa así como buena zona para comer, cenar o parar a descansar. Rodeando la plaza tenéis infinidad de locales para todos los gustos.

¿Cansados? Seguro que no. Nuestra siguiente parada está muy cerca, el teatro de la ópera, para lo que, podemos ir hasta el río y coger luego la rue de Chapeau-Rouge.

Comedie

El edificio es inmenso y puede visitarse su interior así como disfrutar de alguna de las puestas en escena que nos ofrecen. Por último, vamos a dirigirnos al gran parque o Place des Quinconces, donde admirar el monumento a los girondinos, una inmensa fuente y buen sitio para descansar, aunque si os queda un último aliento, para descansar y disfrutar de la vegetación y tranquilidad, os recomiendo ir al parque público (Jardin public) situado en cours de Verdun.

Esplanade des Quinconces

Una curiosidad…en esta ciudad tenemos la calle comercial peatonal más larga de toda Europa: rue Sainte Catherine, más de 1 kilómetro de tiendas.

Si precisáis más información sobre las opciones enológicas que ofrece la ciudad, os animo a navegar en la web y disfrutar del buen vino.

Por último, os recomiendo visitar la zona de la Borse de noche y en especial disfrutar del Mirroir d’eau, una atracción de agua para disfruto de los más pequeños. Se trata de una zona muy bonita para relajarse de noche, con iluminación tenue, a la orilla del río…recomendable.

Florencia…y sólo Florencia

Firenze, cuna del Renacimiento e imágen de la típica ciudad de dicha época, esconde entre sus calles y palacios, edificios y arte de valor incalculable.

¿Florencia? ¿Qué os parece? Vamos al lío… hoy os quiero escribir sobre una de las ciudades más bonitas que he visitado hasta el día de hoy. Se trata de la capital de la región Toscana, situada al norte de Italia, y sobre la cual dedicaremos una entrada más extensa más adelante.

En primer lugar, y antes de seguir hablando, quería dar las gracias por las lecturas que estoy recibiendo, poco a poco me seguís más, y es una sensación muy agradable, saber que escribes para que alguien invierta unos minutos en leerte.

Habréis oído hablar maravillas de esta ciudad y seguro que todas son verdad: desde sus edificios a sus calles, y la cantidad de arte que esconde, la tranquilidad de su río… y poco a poco vamos a desgranar la ciudad para mostrarla al viajero y disfrutar de ella.

Ante todo, indicar que nunca me ha sido posible visitar todos los museos y monumentos por completo, pero como siempre, os ofrezco mi visión para una excursión de quizá dos o tres días.

En primer lugar, ¿cómo llegamos? Muy sencillo, por avión al aeropuerto Amerigo Vespucci, situado muy cerca de la ciudad, aunque si venís desde otra ciudad italiana, podéis llegar a través del tren de alta velocidad, llegando a la estación, situada también muy cerca del centro de la ciudad. Deciros que también es fácil llegar en coche y estacionar si decidís hospedaros fuera del centro, por ejemplo, una buena opción serían los barrios de San Marco o San Lorenzo. El barrio de San Marco es más residencial y las calles son más anchas, siendo más fácil estacionar.

Sin entretenerme más, vamos a situar los principales barrios que encontramos en Florencia, que los he agrupado para que sea más fácil identificarlos.

Barrio Duomo – Uffizi

Este barrio es la esencia de Florencia; en él encontraremos los edificios que todos reconoceremos a simple vista como son Il Duomo, la piazza della Signoria, el palazzo Vecchio  y el ponte Vecchio. Se trata del centro histórico y la zona más cargada de historia, que se impregna en sus edificios, sus fachadas y en el trazado de sus calles. Hay diversas visitas obligadas y dependiendo de la hora a la que lleguéis, el primer sitio al que debéis ir nada más llegar a la ciudad. Si llegáis al atardecer, os recomendaría ir directamente al ponte Vecchio y admirar el atardecer y los colores que tintan la silueta de la ciudad desde aquí, si llegáis a media tarde, sin duda id a la piazza della Signoria, y disfrutaréis del ambiente más auténtico de la ciudad rodeados de música en directo, multitud de personas y un buen sitio para degustar un gelatto.

Cúpula Santa Maria dei Fiori, puertas del Baptisterio y campanile.

Como os decía anteriormente, uno de los puntos de partida para nuestra ruta, sería el llamado Duomo, en la plaza del Duomo. Se trata de la catedral de la ciudad, compuesta por el baptisterio, el campanario y el propio templo, todos ellos separados entre sí. Esta manera de ordenar los elementos que conforman el complejo religioso es algo muy habitual en la región y en la época renacentista. Hay varios puntos imprescindibles al visitar el Duomo: en el baptisterio, disfrutar de las puertas del paraíso de Ghiberti (se trata de una fiel réplica, la origina se encuentra en el museo dell’Opera del Duomo), así como, dentro del templo, la impresionante decoración de la cúpula y como no, las vistas desde la linterna de la famosa cúpula ideada por Brunelleschi, sin olvidaros de subir al campanile di Giotto y disfrutar también de las vistas.

Dentro del baptisterio de San Juan, encontraréis una decoración impresionante, en su parte superior, hay un mosaico de autoría no del todo concreta según los expertos, con varias escenas bíblicas y como figura principal el pantócrator. Además de las ya mencionadas puertas, donde como curiosidad, podréis ver el busto del propio Ghiberti, ¿lo encontraréis?

El templo en cuestión está ricamente decorado con piedras de la región en su parte exterior y es sobresaliente su cúpula, la cual se puede visitar y subir a la parte más alta exterior (muchos escalones, estrechos y posibilidad de vértigo, ¡aviso!, porque yo no subí). El interior es bastante austero, salvo por la decoración de la cúpula, realizada por Giorgio Vasari.

Por último, y este sí para todos los públicos, se trata de la subida al campanile: es estrecha, pero muy organizada y con paradas a varias alturas para quedarte en la que quieras. Mi consejo: la diferencia entre las vistas de la primera planta y de la última es pequeña, por lo que si no sois amigos de los sitios estrechos, quedaos en la primera, ya que la subida final no es para nada holgada.

Una vez que habéis visitado el Duomo, os recomiendo pasear por la plaza y si os apetece, en la parte posterior al templo, tenéis el museo dell’Opera del Duomo donde ver la puerta del paraíso (original); una vez terminamos aquí, dirigios, a través de la Via Calzaiuoli hasta la Piazza della Signoria. Mientras paseáis por esta calle, podréis encontrar tiendas, heladerías y muchas tiendas de guantes; es un producto muy típico de la ciudad y un buen regalo, de gran calidad, pero quizá con un precio un tanto elevado. Se trata de una de las calles más transitadas de la ciudad al conectar a su vez dos de los dos puntos más visitados de la misma.

Una vez lleguéis a la plaza de la Signoria, os encontraréis de repente con un espacio muy abierto, lleno de fuentes, esculturas y un gran palacio que se alza al cielo, el palazzo Vecchio, sede del antiguo gobierno de la ciudad. Prestad atención a todo lo que tenemos en esta plaza, porque hasta la más escondida escultura, está realizada con el mayor de los detalles. Os recomiendo muy encarecidamente visitar el interior del palazzo Vecchio, pero igual, pasad y disfrutad de la estatua escuestre de Cosimo Medici (Giambologna), la fontana del Nettuno (Ammannati y Giambologna), Hércules y Caco (Bandinelli) y otras tantas como al estatua de David (Miguel Ángel, se trata de una réplica) o la de Perseo con la cabeza de Medusa (Cellini).

Detalles del Palazzo della Signoria

Si finalmente decidís acceder al interior del Palazzo della Signoria o Vecchio, primero accederéis a un patio, de acceso público y gratuito, donde podréis disfrutar de la estructura interior del mismo, así como de la rica decoración de las columnas. Una vez accedéis al palacio, podréis ver grades tapices, grandes pinturas, esculturas y todo presidido por el escudo de los Medici. Impresionantes los techos, decoradísimos y la sala principal del palacio, decorada con tapices y gran cantidad de esculturas. Hay incluso lo que podríamos llamar una terraza, desde la que podemos ver vistas como las de la foto del lateral. También hay una llamativa colección de mapas antiguos de varios países con gran cantidad de detalles. Si os apetece, os recomiendo que lo visitéis de noche, solamente se puede acceder al patio inferior, pero también tiene cierta belleza iluminado en la noche.

Ponte Vecchio

Una vez hemos terminado en el palacio, llega el momento de trasladarnos hasta el Arno, el río que divide Florencia, para disfrutar del archiconocido Ponte Vecchio. En el paso desde la plaza de la Signoria hasta la orilla del río, pasaremos por el piazzalle degli Uffizi encontraremos el museo de la Galleria Uffizi que alberga una impresionante colección que fue propiedad de la familia de mecenas Medici, y que alberga pinturas, escultura, arqueología y donde podréis ver obras de Boticelli como el Nacimiento de Venus o La Primavera, entre otros. Si pensáis visitarlo, os aconsejo adquirir las entradas con antelación para evitar colas, así como para acceder a La Academia, que más adelante veremos. Llegados al río, si miráis a la derecha, ahí tendréis el ponte Vecchio, el antiguo puente que albergaba carnicerías, se ha convertido en una joyería por completo, donde los antiguos despachos de carne ofrecen infinidad de piezas de joyería a elevados precios, sólo al alcance de unos pocos; no obstante, como ver es gratis, pasead, ved las piezas y fijaos en los cierres, que aunque por fuera son sólo de madera, la seguridad del interior no tiene nombres.

Nos hemos saltado un punto importante en la ciudad, que podéis ver antes de dirigíos a la Galleria, y se trata del Bargello, construido como antiguo consistorio, de edificación robusta en piedra y que alberga el museo del mismo nombre con gran cantidad de obras escultóricas.

Oltrarno

Vistas desde Piazzale Michelangelo, palazzo Pitti y puerta de San Niccolò

Quizá os suene raro, ¿Oltrarno? Sencillo nombre…pensad que el río que divide Florencia se llama Arno…pues significa algo así como al otro lado del Arno. En esta zona, quizá la menos turística, encontramos la importantísima residencia de los Medici, el Palazzo Pitti, que por fuera, a pesar de su grandiosidad, es bastante regio, sin embargo, podéis disfrutar tanto de las exposiciones que alberga como de sus impresionantes jardines. Quizá sería un barrio magnífico para terminar el día; se trata de una zona no tan turística como la anterior y la tranquilidad de sus calles, pueden ser incluso reconfortantes. Podemos disfrutar tras la visita al Palazzo Pitti, de un paseo por la orilla del Arno, comprar algún recuerdo, o sentarnos en una de las terrazas a ver atardecer sobre el Ponte Vecchio. Será una buena zona incluso para cenar, pero olvidaros de restaurantes turísticos con la comida estándar…tenéis en la zona de San Niccoló, además de una de las antiguas puertas de la muralla, una zona de restauración típica de la ciudad donde se reúnen los ciudadanos de Florencia. Y si después de cenar os quedan fuerzas, o queréis bajar la cena, os recomiendo la subida al piazzale Michelangelo, una bonita plaza situada en la zona alta de una colina y al final de una ligera pendiente. Hay taxis, por lo que podéis usarlos, o utilizar vuestro coche, es fácil aparcar. Aquí encontraréis un marco estupendo para disfrutar de las vistas nocturnas de la ciudad, como en la foto que os comparto. Es una zona muy animada…con los inconvenientes que ello conlleva, como el consumo de alcohol y sus consecuencias. No es zona peligrosa, pero contad con eso. Las vistas merecen la pena sobre todo por la iluminación de la ciudad.

Santa María Novella

Se trata de un barrio situado el noroeste de la ciudad, muy comercial pero donde pasaremos poco tiempo. Si decidimos viajar en tren a Florencia, llegaremos a este barrio, ya que aquí se encuentra la estación central Firenze Santa Maria Novella, cogiendo el barrio de la iglesia homónima. Es una visita obligatoria, tanto sus jardines como su interior. Disfrutad de la fachada, de colores y formas tan típicas en la Toscana renacentista. En su interior tiene una gran colección de frescos muy bien conservados. Fijaos en la peculiaridad de la fachada y de la portada y las fachadas laterales y trasera, que carecen de revestimiento ornamental. Observad el campanario, a mi me pareció de los más bonitos, sin llegar nada tan ostentoso como el del Duomo.

Fortezza da Basso y Santa Maria Novella

Desde aquí viajaremos un poco al norte, y aunque no es un punto turístico, me llamó la atención la Fortezza da Basso, que se puede visitar, pero de escaso interés bajo mi punto de vista. Impresiona su construcción,  la forma de la ciudadela y la excepción de ser una construcción bélica o de defensa entre tanto museo y construcción civil y gran belleza.

Barrio San Marco – San Lorenzo

En este barrio, situado en el norte de la ciudad, encontraremos pequeñas joyas no tan masificadas como hemos visitado en el Duomo-Uffizi. Si queréis ir a lo esencial, no os podéis perder la Capilla Medeci en San Lorenzo y la archiconocida Galería de la Academia en San Marcos, para la cual os recomiendo adquirir entradas en venta anticipada: quizá unos euros más caras, pero que os ahorraréis en la espera, y así disfrutar, entre otros, del David de Miguel Ángel. Si por el contrario, os apetece perderos un poco, os recomiendo encarecidamente en Mercado Central, en la zona este de San Lorenzo, donde podréis disfrutar de un gran mercado cerrado y a su vez, infinidad de puestos en el exterior donde venden de todo.

Aquí me gustaría trasladaros una preocupación que una de las personas que vendía nos relató: se trata de la venta de imitaciones de piezas de cristal de Murano, un proceso artesanal y muy cuidado y que la introducción de imitaciones crea una competencia desleal. Si os apetece un recuerdo, haceos con uno único e inimitable, rechazad imitaciones, pero no sólo en Florencia, sino en cualquier parte del mundo.

Capilla Medicis y Museo San Marco

Dejando a un lado el momento paternalista, volvemos a nuestro recorrido por los barrios, y una vez hayáis paseado y comprado (o no) por el mercado central, dirigíos a la capilla Medeci y disfrutad del interior. El exterior no os da idea alguna de lo que podéis ver en interior, una recargada decoración en mármol, insignias de la familia y cantidad de esculturas y pinturas, la bóveda ricamente decorada y un claro estilo renacentista influenciado por los patrones clásicos será lo que os aborde de esa capilla donde se encuentran los restos de la familia más famosa y poderosa de Florencia. En la zona tenéis otras construcciones de tipo religioso como la Basilica de San Lorenzo, Santa Maria Maggiore o las dos Chiesa de San Giovannino degli Scolopi Chiesa de San Giovannino dei Cavalieri, quizá menos interesantes desde el punto de vista turístico, pero que si disponéis de tiempo, os invito a explorar.

Pasando a San Marco, parada obligatorio la Academia como ya os comenté, pero además, podéis disfrutar del museo de San Marco, importante pinacoteca, así como el museo Arqueológico Nacional o el Museo degli Strumenti Musicali.

Barrio Santa Croce

Santa Croce

Llegamos a la última parada y más oriental. Recibe el nombre de la imponente Basilica di Santa Croce di Firenze, así como de su plaza. Se trata del principal punto de interés de la zona y que muchos confunden con Santa María Novella…nada que ver, es más grande y majestuosa y se encuentra en una plaza preciosa, con edificios no muy altos y similares en construcción lo que hace de este un rincón armonioso y perfecto para disfrutar de una parada en sus restaurantes o bares. Por las tardes suele ser una zona tranquila en la que disfrutar de un merecido descanso.

Todo esto es Florencia…una mezcla de arquitectura civil y eclesiástica, mucho arte y rincones para perderse.

A las afueras de Lisboa: Sintra y Cascais

Sintra y Cascais, una escapada de un día perfecta, y acompañantes de lujo para nuestro viaje a Lisboa.

Hoy os traigo, en relación con la anterior entrada, unas escapadas cercanas a la capital portuguesa, muy recomendables, por su belleza, cercanía y por lo entretenida de la escapada. Me estoy refiriendo a los entornos de Sintra y Cascais, cercanos a Lisboa.

Se trata de dos ciudades, situadas a 30km y 33km respectivamente. Si habéis decidido pasar unas vacaciones en Lisboa, totalmente recomendable alquilar un coche o viajar en bus o tren a cualquiera de las dos.

En mi caso, las he visitado en coche en varias ocasiones desde Lisboa y es un espectáculo el viaje a ellas, ya que hay puntos intermedios en los que parar y disfrutar.

Vamos, en primer lugar, a ver la situación de ambas ciudades respecto a Lisboa, nuestros amigos de Google maps no ayudarán 😀

Como podéis ver se trata de un paseo en coche. Seguramente haya sitios impresionantes entre Lisboa y cada uno de estos pueblos o ciudades, pero no puedo hablar más que de estos, que son los que conozco.

Palacio de Queluz

El recorrido que os recomiendo es empezar desde Lisboa hacia Sintra, pasar la mañana en Sintra y después de comer salir hacia Azenhas do Mar, Colares y terminar la tarde en Cascais, dando un despreocupado paseo por este bonito pueblo costero.

Vamos a comenzar nuestro viaje camino a Sintra, si os animáis a ir en coche, os recomiendo una parada en Queluz, donde podréis disfrutar del Palacio Nacional de Queluz y sus jardines, es un palacio del estilo de Versalles o La Granja, por lo que aunque es bonito de ver, si andáis justos de tiempo, os lo podéis saltar.

Una vez que lleguéis a Sintra, os recomiendo no adentraros mucho en el pueblo con el coche, puesto que es muy turístico y puede ser dificil aparcar. A los más intrépidos, deciros que para llegar al Palacio da Pena, se puede ir en coche, pero si consigues aparcar, tendrás una pequeña caminata. Si deseáis, también podéis subir andando, pero eso sí, poneos cómodos y con ropa adecuada. Si seguís mi consejo, lo mejor es aparcar a la entrada de Sintra, en la estación de tren de Portela de Sintra (Av. ário Firmino Miguel, Sintra). Se trata de un aparcamiento muy económico y con autobuses que os llevan al centro, aunque si os apetece podéis ir andando hasta el punto donde más autobuses encontraréis y que es la otra estación de Sintra, propiamente llamada Sintra: son 20 minutos de nada hasta el 51 de Av. Dr Miguel Bombarda. Ahí podéis tomar un autobús que os deje en Largo Rainha Dona Amélia, donde encontraréis el Palacio Nacional de Sintra: un imprescindible de esta excursión. Aunque veáis largas colas, se avanza rápido por lo grande del recinto. No os perdáis ni sus jardines, sus artesonados y sus cocinas, muy curiosas ya que no hay chimeneas, sino que toda la cocina es ¡una chimenea en si! Desde la plaza en la que se situa el palacio, tendréis unas fantásticas vistas de las casas de Sintra a diferentes alturas y con estilos arquitectónicos tan distintos: pronto os daréis cuenta que Sintra fue una ciudad importante por el tamaño de sus casa y jardines. Si miráis además a lo alto de la colina, encontraréis el Castelo dos Mouros, defensa militar de los musulmanes en la época de ocupación. No deja de ser un castillo, si os apetece, visitadlo, pero hay puntos más importantes y bonitos en la ciudad. Volviendo al centro, aprovechad para paseas entre las callejuelas de Sintra y os recomiendo encarecidamente visitar la pastelería Casa Piriquita, donde disfrutar de las Queijadas (pastel de huevo y queso) y los típicos Travesseiros (hojaldre, huevo, almendra y calentitos): nada que envidiar a los famosos pasteles de Belém. Y con un café y la tripa llena, vamos a comenzar el ascenso al Palacio da Pena.

Si decidís finalmente subir en autobús, que es más rápido, tenéis que buscar el 434, que es un autobús turístico cuya ruta está especialmente diseñada para conocer la zona y que pasa por la estación de tren, por lo que lo podéis usar para moveros por la ciudad y las principales atracciones turísticas: Palacio da Pena, Palacio Nacional y Castillo de los Moros, lo que nos ayudará a visitar lo más representativo en un solo día. Existen billetes combinados para una o varias paradas que pueden resultar muy ventajosos económicamente hablando.

Palacio da Pena

El Palacio da Pena, se encuentra en la Sierra de Sintra, dentro del parque natural. Está dentro de un bosque de un espesor que cuesta creer que esté tan cerca del casco urbano de Sintra. El autobús que os comentaba antes os deja en la puerta y nada más llegar y acceder previo paso por taquilla, encontraréis los propios jardines del parque y la parada de un pequeño tren que os lleva a la entrada del palacio. Se encuentra a escasos metros pero con una pendiente un poco pronunciada, que para los más novatos es asumible, creedme. En el ascenso tendréis impresionantes ejemplares de especies vegetales, flores, bancos y parques para los más pequeños.

Una vez en la entrada, será fácil imaginar cómo soldados a caballo accedían por la puerta del palacio,  disfrutad de la vegetación, no me canso de decir lo espesa y variada que es, y tras unos metros llegaráis a la impresionante entrada, donde podréis ver los distintos colores que presentan las diferentes zonas del palacio y un consejo: disfrutad de las vistas desde cada rincón. Accederéis bajo el rastrillo y llegaréis a la entrada al edificio con una portada muy rica inspirada en la mitología clásica y a Tritón. Llegados a este punto hay varios itinerarios recomendados, pero también podéis seguir de frente y disfrutad del patio trasero y sus vistas. Pasead tranquilamente por las diferentes plantas, disfrutad de las estancias, la decoración y sobre todo la cantidad de azulejos que adornan el palacio tanto por fuera como por dentro. Es fácil que invirtáis unas tres horas aquí.

Cuando terminéis la visita a palacio, dependiendo del tiempo del que dispongáis, existen más puntos dentro del recinto que se pueden visitar, quizá de menor relevancia, pero no por ello de menor interés: se trata de Cruz Alta, estatua do Guerreiro, Templo das Columnas, Quinta da Pena, Vale dos Lagos o chalet da condessa d’Edla. Planificaos bien porque no están cercanos entre sí y tendréis que invertir mucho tiempo si queréis visitar todo. La Cruz  Alta no es más una cruz que corona uno de los riscos más altos de la sierra, eso si, con preciosas vistas (subir tan alto tiene su recompensa), y la estatua del guerrero, es lo propio entre la vegetación, pero esta vez sin grandes vistas, ya que no es accesible, y se observa desde la parte baja, en el bosque. Respecto al templete de las columnas, es un mirador envuelto con un carácter clásico; es quizá el más cercano al camino de subida y bajada del palacio a la entrada. El Vale dos Lagos es una zona del parque, con unos lagos artificiales interconectados que no ofrecen grandes emociones y respecto al chalet de la condesa o la quinta da Pena, son dos construcciones donde podréis ver, por un lado, la vivienda de la condesa y por otro lado, cuadras para los caballos, aún en funcionamiento.

Quinta da Regaleira, Castillo dos Mouros y Palacio Nacional de Sintra

Una vez terminéis aquí, podéis subir al castillo de los moros, utilizando el mismo autobús 434. Y preparaos para subir y bajas escaleras. Arquitectónicamente hablando, es una construcción defensiva construida en el perfil de las rocas, es impresionante su ubicación y sus vistas, pero valorad si os merece la pena…¡cada cual tiene sus preferencias!

Como última visita en Sintra, os recomiendo la Quinta da Regaleira, un palacio envuelto en el misterio de sus dueños -templarios y masones, ya que fue concebido como un gran palacio masónico-, con jardines muy cuidados y un cuiroso pozo que os puede recordar al de San Patricio en Orvieto, Italia. Tiene unos jardines impersionantes, que como habréis comprobado llegados a este punto, con el clima de la zona resulta bastante fácil. ¿Un pero? Los turistas, está saturadísimo y es posible que se invierta demasiado tiempo en la visita. Pensadlo muy bien y planificad la visita, puesto que aunque muchos os lo recomendarán como la atracción número 1 de Sintra, yo discrepo…

Playa de Azenhas do Mar

Una vez que hemos terminado nuestra mañana en Sintra, depende del hambre que tengáis, podéis tomar algo rápido, sentaos a comer en alguno de los restaurantes típicos del centro, o bien, seguir el viaje a Azenhas do Mar y comer algo más adelante. Azenhas do Mar es un pequeño pueblo situado en un acantilado del Atlántico con unas vistas impresionantes desde el mirador (Rua Dr. António Brandão de Vasconcelos, 40). Llegados aquí, no os perdáis la playa…que combina playa y pinsicna…se trata de una piscina que poco a poco se llena con las olas que llegan a la costa, teniendo así una piscina de agua salada. No he tenido oportunidad de visitar el pueblo en verano, pero tiene muy buena pinta… Tiene otra pequeña playa más al sur, playa Maçãs. 

Cabo da Roca

Abandonamos este pintoresco pueblo camino de nuestra siguiente parada: el pueblo de Colares, que alberga el punto más occidental de la Europa continental, el llamado Cabo da Roca…que además, os expiden un título indicando que habéis visitado este punto geográfico tan singular. Disfrutad del viento y las vistas…sobre todo el viento, nunca lo he visitado sin su presencia… Tras esta leve pausa, volvemos a la carretera… Y por fin llegamos a nuestra última parada, Cascais…pero haciendo trampa y eligiendo el camino largo utilizando la carretera N247, paralela a la playa y donde disfrutaremos de las vistas. El primer contacto con la costa, lo tendremos en la playa do Gincho (del grito), así llamada por el ruido que hace el viento. Seguimos adelante y pronto os daréis cuenta de las “casitas” que aparecerán a la izquierda y podréis daros cuenta que aquí, hay dinerito…pronto os encontraréis con indicaciones para la Boca do Inferno, una formación rocosa esculpida por el agua que simula una oscura entrada a las entrañas de la tierra. Continuando con la carretera, llegaréis a la cidadela de Cascais, una fortificación que alberga los servicios navales de la ciudad y donde podréis aparcar con suerte, ya que la ciudad no cuenta con facilidades para aparcar en el centro.

Cascais, praia do Gincho y Boca do Inferno

Éste es un buen sitio donde dejar el coche, ya que el centro está próximo y el paseo junto a la orilla del mar es agradable. Aquí no encontraremos grandes palacios ni construcciones religiosas, sino un barrio céntrico al servicio de turismo: tiendas, bares, pastelerías y un ambiente más que agradable para pasear y relajarse. Dirigíos hacia la plaza 5 de Outubro, y las calles que salen de ahí hacia norte y este os entretendrán de lo lindo. Si os gusta el mundo nautico, podréis disfrutar de paseos en velero, e incluso casa flotantes sobre el Tajo.

Y hasta aquí nuestra excursión, espero que os haya gustado y no estéis muy cansados para comentarlo.

Recuerdos de… Lisboa

Lisboa, capital de Portugal, ciudad embaucadora, quizá decadente, pero una decadencia que engancha y ya querrás volver antes de marcharte. ¿Me acompañas por los barrios de la capital lusa?

Fácil llegar a Lisboa por avión o por coche, dada la proximidad, existen puntos claves que visitar y aquí me dispongo a contaros en una sola entrada, todo lo que he recogido en mis diversos viajes a la capital lusa.

En primer lugar, hay que tener muy claro que todos los comentarios que oiréis sobre el aspecto decadente de la capital y su aire bohemio, son totalmente ciertos: no pretendáis comparar esta ciudad con sus homólogas de otros países como Roma, Londres, París o incluso Madrid. Para mí, Lisboa es una ciudad de contrastes y en la que hay que dejarse llevar y disfrutar de todo lo que la compone, ya que esta ciudad es lo que es gracias a la suma de todas sus partes y componentes: zonas modernas, zonas más decadentes, más abiertas, más íntimas…

Primero, vamos a presentar Lisboa desde un mapa, para conocer las distintas zonas o barrios que la componen:

Como podéis ver, las zonas turísticas más importantes de Lisboa están muy próximas y bien comunitarias, por lo que un alojamiento en cualquiera de ellas es idóneo. En las dos veces que he visitado Lisboa, en una ocasión me hospedé en un hotel en la zona cercana a la plaza del Marqués de Pombal y la segunda, un apartamento en la nueva zona de del Parque de las Naciones: dos zonas muy distintas pero muy cómodas a su vez.

Vamos a ver un poco las distintas zonas y así os cuento qué visitar en cada una (en el menú desplegable del mapa, junto al nombre, podréis activar varias capas del mismo).

Baixa 

La zona de Baixa, situada en la parte más baja de Lisboa, (de ahí su nombre) quizá sea la más turística, en ella podremos encontrar los restaurantes que “deberíamos” evitar: esos que presentan sus menús en fotografías y que a toda costa quieren que nos sentemos. No obstante, olvidaos de este detalle, que para gustos los colores, y vamos a ver qué nos ofrece esta zona:

Plaza del Comercio y Sé de Lisboa
  • Plaça do Comèrcio; se trata de una gran plaza llena de vida y abierta al río Tajo, es un buen punto en el que empezar el descubrimiento de esta ciudad, ya que aquí encontraremos punto de partida de muchas excursiones, tranvías y la útil Oficina de Turismo de Lisboa, además de poder tomar un respiro en las terrazas que existen en sus laterales. Aquí encontraremos la estatua dedicada a Don Joao I así como una gran puerta o arco de Rua Augusta, que da paso a la calle homónima, situada entre el Ministerio de Justicia y el Tribunal Supremo.
  • Situada entre los barrio de la Baixa y Alfama, tenemos la pequeña catedral de Lisboa, o la Sé conocida así por los lisboetas. Se trata de un edificio regio de estilo románico en su mayor parte, construida con una piedra de color miel que es más bella al atardecer, cuando el sol entra por las vidrieras e ilumina su interior; recomendable su visita a última hora del día.
  • Si volvemos a la Rua Augusta, alejándonos en dirección contraria a Plaza del Comercio, llegamos a la Rua da Vitória donde podemos encontrar la barroca Iglesia de Sao Nicolau, que merece la pena echar un vistazo a su amplio interior y por su puesto a su fachada, que está decorada con azulejos, algo muy común en Lisboa conforme iréis descubriendo. Se seguimos por Rua Augusta, llegaremos a Rua Santa Justa y ahí nos encontraremos el archicon
    ocido elevador de Santa Justa o do Carmo, que nos servirá para acceder al barrio Alto o Chiado desde la Baixa, o si lo preferís, podéis dar un rodeo y subir callejeando. Es muy probable que está repleto de turistas, y la verdad que merece la pena, no tanto el subir en el elevador, sino una vez en la parte superior, subir aún más al mirador que hay por encima de la cabina, donde os podréis disfrutar de las vistas y la brisa, hacer fotografías, y pasar el tiempo que preciséis.
  • Rossio y Restauradores: se trata de dos plazas, que en verdad de llaman Praça de Dom Pedro IV y Praça dos Restauradores unidas en unos metros y que por su amplitud, ambiente y tiendas no os las podéis perder. Situadas al final de Rua Augusta, la primera, alberga la estación ferroviaria de Lisboa, la estación de Rossio, impresionante por dentro y fuera, así como el teatro Nacional D. Maria II; la segunda supone el punto de partida para una de las avenidas más importantes de Lisboa, la Av Liberdade y alberga entre otros, el Palacio Foz o una de las paradas del Ascensor da Gloria que nos traslada al barrio Alto de la ciudad.

Aunque no pertenecen a esta zona de la capital, podéis pasear tranquilamente por Av Liberdade, es muy recomendable disfrutar de los jardines tiendas y llegar a los pies del parque de EduardoVII.

Parque de Eduardo VII

Alfama

Alfama recoge entre sus calles el orgulloso nacimiento del fado, así como parte de la morería de Lisboa, con sus estrechas calles, siempre escalonadas y llenas de rincones y giros. Esconde también el gran castillo de San Jorge y muchos de los miradores donde podréis disfrutar de las maravillosas vistas de Lisboa, cada uno con su particularidad.
  • Castelo de S. Jorge: os recomiendo una visita vespertina, los alrededores del castillo están repletos de rincones en los que disfrutar de la tarde tomando un refresco y la luz en la tarde es impresionante. El castillo no deja de ser eso, un castillo, no tiene nada que os vaya a impresionar, sin embargo, sus visitas y el ambiente son totalmente recomendables. Visitad todas alturas de las murallas y de las torres, cada una tiene su encanto. A la hora de volver a la morería, si camináis por Rua São Tomé y Largo de Santa Luzia, encontraréis dos de los miradores: Portas do Sol y Santa Luzia: el primero ha sido reformado hace poco, es muy espacioso y el tranquilo y el segundo, quizá más íntimo y decorado con los típicos azulejos lisboetas.
  • Si os apetece cenar en la zona, os recomiendo cualquiera de las tasquitas que encontraréis en Rua dos Remédios, y disfrutar del Fado, si por el contrario, preferís volver al centro tras la visita del castillo, dirigios hacia la Sé, que a estas horas tendrá una luz preciosa y seguid hacia la Rua dos Bacalhoeiros para presenciar la fachada de la llamada casa dos Bicos, una casa que alberga la fundación José Saramago y con una fachada peculiar por los bicos o “picos” que presenta. Ahora podréis terminar el día en Rua da M
    Alfama

    adalena, popular zona de restauración en los límites entre la Baixa y Alfama.

  • Más hacia el este del castillo, tenemos la zona de Graça y São Vicente, donde podéis visitar otros dos miradores: Senhora do Monte, donde tendréis vistas de la Lisboa más interior y el mirador de Graça, donde tendréis todo lo contrario, unas preciosas vistas del Tajo y el puente del 25 de Abril.

Chiado y Bairro Alto

Este barrio se caracteriza quizá por ser el más dinámico de la capital, la presencia de escuelas de negocios, la universidad y las zonas más alternativas, lo hacen perfecto para dejarse llevar entre sus callejuelas. Quizá una de las mejores formas de acceder al barrio sería a través del elevador de Santa Justa (Rua Santa Justa) o a través del Ascensor da Gloria (Praça dos Restauradores), aunque si lo prefieres, también puedes darle a la pata y subir por la Calçada do Carmo hasta llega a la Plaça do Largo Do Carmo, donde empezaremos la visita.
    • Casi lo primero con lo que nos toparemos si cogemos el elevador de Santa Justa, será con el Convento del Carmo, en ruinas, pero que queda como testigo de lo que seguramente fué un pasado de esplendor y gran actividad. También interesante la plaza Largo de Carmo, donde llegaremos si decidimos subir andando, en esta plaza encontraréis cantidad de turistas disfrutando del entorno… es de esos sitios que tienen algo que te apetece estar ahí.
    • Si optáis por subir a través del Ascensor da Gloria, llegaréis a la Iglesia de São Roque, que, aunque de aspecto austero en el exterior, posee una de las capillas más bonitas que podráis ver en la ciudad, de estilo barroco con claras influencias churriguerescas.
    • Tanto por una via o por otra, acabaréis sin lugar a dudas en la Praça de Luís de Camões, donde podréis visitar la Igreja do Loreto o el Palacio Chiado.
Chiado y Bairro Alto

Este barrio es uno de los altos, como su nombre indica, y está lleno de cuestas y escaleras, que parece que siempre subes y nunca bajas. Si optáis por comer en la zona, trasladaros al norte, hacia Príncipe Real, en especial a los jardines que allí se encuentran, para descansar y disfrutar de las especies vegetales que lo componen. Si por el contrario, tenéis más tiempo, os recomiendo pasar por el mirador de Santa Caterina, extensísimo y tranquilo, y el más bohemio de la ciudad…si lo visitáis entenderéis el motivo.

Por supuesto, estamos en el barrio nocturno de Lisboa por excelencia, restaurantes de moda y bares de copas conviven para hacernos disfrutar de la estancia.

Belém

Se trata de uno de los barrios periféricos de Lisboa, pero que se ha convertido en un lugar de visita obligada por tres motivos: la torre de Belém, el monasterio de los Jerónimos y los pasteles de Belém.
 
Llegar a Belém es fácil, podemos utilizar cualquiera de los tranvías que salen desde las cercanías de la Plaza del Comercio, o bien coger un taxi, que es una distancia relativamente corta y no nos será un gran desembolso.
  • Torre de Belém: se trata de una torre defensiva, pero construida con gusto; más bonita por fuera que por dentro, ya que en el interior no hay nada que de verdad merezca la pena y si queréis entrar por las vistas, hay otro lugar cercano donde las tendréis mejor. En los alrededores podréis aprovechar para comprar algún recuerdo de los artistas callejeros que te hacen láminas a carboncillo en el instante, por ejemplo.

    Belém
  • Monasterio de los Jerónimos: la espera merece la pena, es impresionante tanto por fuera como por dentro. No se podrá visitar en los horarios de culto, por lo que os recomiendo que para evitar largas esperas, consultéis los horarios dependiendo de la época en que viajéis. Cuando entréis, poned especial atención a la decoración de columnas y cruzadas de bóvedas, tanto en el interior como en el claustro, al menos, a mí fue lo que más me impresionó.
  • Monumento a los Descubridores: por fuera no llama la atención, se ve claramente que es contemporáneo, no obstante, las vistas arriba son impresionantes, y se sube en ascensor, por lo que podréis disfrutar de las vistas sin tener que recuperar el aliento a la vez
  • Museos, tenemos varios en la zona, ya depende de vuestro interés y del tiempo que tengáis para visitarlos, pero es interesante el de carruajes, con una gran colección muy bien conservados
  • Pasteles de Belém…pues eso, compradlos y disfrutar…aquí tenéis la pastelería en la que se inventó la receta y que siguen haciéndolos como desde el principio.

Naçoes

Se trata sin lugar a duda del barrio más moderno de Lisboa. Transformado en sede de la Expo 98, pasó de ser un vertedero de barriles, contenedores y naves industriales en una zona de edificios vanguardistas, esculturas, paseos, la moderna marina, zona de compras y ocio, estadios, áreas de negocios y culturales.

No es algo imprescindible en Lisboa, pero si tenéis tiempo, estaría bien darse un paseo, disfrutar de algún restaurante de la zona, disfrutar el ambiente nocturno, y os aseguro que es una buena zona para alojarse en vuestra estancia por la cantidad de servicios que presenta.

Naçoes

Un ejemplo de la arquitectura que podemos encontrar en la zona es la Estación de Oriente, proyectada por Santiago Calatrava, que simula un bosque con la cantidad de columnas, vigas, arcos… Un paseo por la Alameda Dos Oceanos no os dejará indiferentes: fuentes vivas…muchas fuentes..el agua es el protagonista indiscutible…jardines como el Garcia de Orta frente al Tajo, que nos llevarán a la torre Vasco de Gama. Todo lleno de rincones con bancos y zonas para el disfrute, sin dejar de lado restaurantes, el casino de Lisboa, museos, el impresionante Oceanario… y por cierto, muy fácil de acceder y aparcar, por si decidís acceder en coche a la zona. Si el tiempo lo permite, podréis incluso disfrutar del teleférico y las vistas sobre el Tajo.

Una vez que hemos viajado por todos los barrios ¿a quién no le apetece una visita a Lisboa?

 

¡Hola!, ¿qué tal?

¡Muy buenas, lectores!

Seguro que poco a poco nos iremos conociendo. Mi nombre es Jesús, un apasionado, entre otras cosas, de viajar y descubrir nuevos rincones. Químico de formación pero trabajando en el mundo de los seguros, podríamos decir, que por causalidad.

He decidido crear este blog, que poco a poco iré actualizando con todos los viajes que hice, hago y haré, para daros a conocer todos esos rincones por lo mis compañeros de viaje y yo nos movemos, dejaros puntos especiales, recomendaciones y por supuesto, recoger las vuestras también.

Espero que poco a poco seamos más amigos los que nos veamos por aquí.

¡Un saludo, y gracias por leerme!